Actualidad
ene 10 / 2017

HERENCIAS

Se casa con un ermitaño millonario 25 años mayor que ella y no recibe ni un solo euro de su testamento

La viuda reclamó en un tribunal francés parte de la fortuna del anciano sin esperar la sorpresa que le deparaba

A veces la persona más insospechada puede sorprendernos… Y así ocurre con la historia Marcel Amphoux, un ermitaño parisino de 68 años que contaba con una acaudalada fortuna y vivía en una cabaña en plena montaña sin luz ni agua.

Sandrine Devillard, su mujer, 25 años menor que el, provocó en su momento todo tipo de comentarios en Francia al casarse con este adinerado anciano, propietario de infinidad de tierras. Buena parte de los vecinos de Puy-Saint-Pierre veían esa unión como una estrategia por parte de la mujer de aprovecharse de su fortuna.

Prueba

Tras la muerte de Amphoux en 2012 en un accidente de tráfico -el coche lo conducían amigos de Sandrine-, la viuda reclamó su parte del pastel sin esperar la sorpresa que le deparaba. El ermitaño, en una nota, dejaba todas sus propiedades y fortuna a su prima y vecinos.

La joven reclamó ante el tribunal francés las irregularidades de este testamento alegando que no era la misma letra y que se habían aprovechado de la debilidad. Según afirma el abogado de Marcel, Jean Michel Colmant, este escribió su última voluntad en una nota tan solo unas semanas antes de su fallecimiento.

Ahora el tribunal ha dado la razón al fallecido y a su familia demostrando la autenticidad de este testamento y detallando la intención por parte de Marcel de no dejar nada a su esposa, tal y como cuenta The Telegraph.

Concretamente, Amphoux contaba con cinco cabañas cercanas a la estación de esquí Serre Chevalier y que, según la inmobiliaria, estarían tasadas en millones de euros.

La relación comenzó en 2011, cuando la mujer -y también agente inmobiliaria- se acercó a la zona para comprar algunas de estas tierras.

Durante el año de relación, la pareja vivía la mayor parte del tiempo separada. Ella continuaba con sus labores en la capital francesa dirigiendo sus cuatro negocios mientras el hombre vivía austeramente en la montaña.

Devillard, para acallar las críticas de gran parte de los vecinos, llegó a grabar un vídeo musical plagado de indirectas y frases melosas hacia su, por entonces, marido, que también aparece en el clip.

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