Creadores

OBRA DEL DIBUJANTE KAZ

'Submundo', donde la crueldad es divertida

El LSD y las setas mágicas fueron fundamentales en las viñetas que publicaba en los 80. Pero antes de ser dibujante, Kaz trabajó en fábricas, en cadenas de montaje e incluso manejó una ¡pistola remachadora para fijar la unidad de frío al soporte de los aires acondicionados! Además de dibujar para Bob Esponja y Phineas y Ferb, este estadounidense de origen lituano ha publicado durante 20 años una tira cómica, 'Submundo', sobre unos personajes raros, marginales y sin moral

abr 23 / 2015

Hay un acto de dignidad admirable en el hecho de bromear con las peores tragedias de uno mismo. Una emulsión que, a priori, resulta imposible: trauma y risa. Si la desdicha se queda astillada, la carcajada, sin duda, es un activo fundamental en esa tarea de desobstrucción que evita que nos arrojemos a una tumba abierta. El pequeño Kazimiras Prapuolenis (1959) creció en Hoboken, un suburbio de New Jersey, junto a su hermana gemela, sus dos hermanos menores y sus padres —dos inmigrantes de Lituania de clase trabajadora—. Recuerda que eran pobres, tanto que no sabían ni que lo eran. No tener agua caliente en casa era lo habitual para ellos.

«Mi padre nos hacía hablar lituano entre nosotros, lo cual me hacía sentir marginado automáticamente porque no había más familias lituanas en Hoboken». La madre, que tuvo a los gemelos con 19 años, «era una mujer emocionalmente nerviosa, con cambios de humor muy bruscos». Las tempestades que coleccionaba —su ansiedad, sus frustraciones— caían directamente sobre Kaz: «Cuando se cabreaba, abusaba físicamente de nosotros. Y como nunca sabía lo que la enfadaba, a menudo tenía miedo de llegar a casa pensando en qué madre me iba a encontrar».

Mientras sus padres le decían que Hoboken era peligroso para un crío, él se dedicaba a forzar los límites culebreando a escondidas por las zonas más túrbidas de EEUU: «Como mis padres no tenían una idea muy clara del país, tuve que deducir cómo era mi contexto por la televisión, la escuela y los amigos. Y la televisión me decía que debía vivir aventuras, así que solía andar por los barrios chungos y meterme en peleas». Cuando su madre consiguió un trabajo y la familia mejoró económicamente, se mudaron a un barrio residencial. «Yo ya tenía más libertad, así que me rebelé contra lo de hablar lituano y contra la Iglesia católica. Me convertí en un gran fan del cómic y decidí que sería autor».

Hoy, Kaz es un aclamado dibujante, y no solo entre los 'outsiders', también ha trabajado para grandes producciones como Bob Esponja y Phineas y Pherb, y ha formado parte del equipo de guionistas de películas como 'La novia cadáver'. Es el autor de 'Submundo' ('Underworld'), una tira de humor bestia que publica ininterrumpidamente en la prensa alternativa de EEUU desde hace 20 años y que la editorial Autsaider Cómics ha compilado en dos volúmenes: el primero, en 2012 (historietas publicadas entre 1991 y 1998) y otro que acaba de salir en 2015 (de 1999 a 2005) bajo la consigna "Cómics no muy normales que digamos".

ChicoTimido

Ratas, drogas, niños

A mediados de los 70 comienza a desempeñar trabajos como retirar los botes defectuosos de spray limpiahornos o fijar la unidad de frío al soporte de los aires acondicionados con una pistola remachadora en mano. Eso y fumar mucha marihuana. «Como cualquiera que creciera en el New Jersey de los 70, he consumido mucha maría. Recuerdo noches pasando a tinta mis historietas totalmente fumado, levantarme a picar algo y no ser capaz de abrir la nevera. Me descojonaba de risa. A la mañana siguiente me levantaba y los fondos de mis viñetas estaban llenos de líneas y sombreados… La marihuana no era lo mejor para mi disciplina como artista». En 1979, con 20 años, publica su primera tira profesional en el RAW de Art Spiegelman, y los 80, para él, están marcados por las drogas psicodélicas. «El LSD y las setas mágicas fueron fundamentales en mis cómics en esta década. No podía escribir o dibujar estando 'entripado' pero podía recordar lo que había vivido en esos viajes».

En 1991, el director de arte del New York Press le propone embarcarse en una tira semanal de cuatro viñetas a la antigua usanza. Ahí comienza 'Submundo', un cosmos donde conviven seres que, en gran parte, son reflejo de toda la excreción emocional que Kaz ha acumulado y archivado cuidadosamente. La basura personal alberga grandes epopeyas, y la de este dibujante no iba a ser menos: drogas, familias disfuncionales, yonquis, niños pobres, ratas desahuciadas, asesinos… «Los personajes bien adaptados son aburridos», reconoce.

ResidenciaKaz

FamiliaKaz

Kaz no conoce otra forma de crear que no sea nutriéndose de los márgenes —«ya me he resignado a la idea de hacer cómics raritos»—, como quien no se avergüenza de preferir unas salchipapas a un caviar. «Haciendo mis historietas me siento con total libertad, y cuando trabajo para la industria de entretenimiento infantil no es así. Hay un montón de normas en Cartoon Network, Nickleodeon y Disney. Todo tiene que ver con que los padres se puedan ofender por algo que ven sus hijos. A mí me gusta el reto de trabajar dentro de las restricciones, pero también me encanta que la imaginación de un niño no tenga barreras».

CreepRata

La reivindicación del humor

Su objetivo no siempre es hacer reír, algunas de sus viñetas son poéticas, también introspectivas, y otras simplemente pequeñas rarezas. En sus páginas también hay espacio para la reivindicación: desde aquellos que se escandalizan cuando alguien dice una palabrota pero miran con normalidad a alguien rebuscando en la basura, hasta demostrar en una tira que el humor es imposible de erradicar en tanto que siga existiendo la escatología. «He leído que se puede dividir a la gente entre los que se ríen con los chistes de caca y los que no. A mí sí me hace gracia porque es soez, huele mal y sigue siendo tabú. Me he dado cuenta de que a las madres que han limpiado la caca de sus hijos cuando eran pequeños no les hace tanta gracia, lo puedo entender. Han visto demasiada mierda a lo largo de sus vidas. Una vez me puse muy enfermo de colitis, y no paraba de cagar todo el rato, era tan flipante el dolor que me parecía absurdo y me daba la risa. Lo cierto es que siempre he afrontado mis problemas y ansiedades con el humor».

PedoKaz

«Me encanta la idea de que no sea posible escapar del humor. Esta tira está colgada en la oficina de mi jefe en Bob Esponja», dice Kaz sobre esta viñeta.

A menudo, Kaz reconoce que las páginas de 'Submundo' albergan una versión sin filtros de sí mismo: de su cabeza a la tuya pasando por el papel. Y en esa intimidad cómplice hay espacio para la perversión, la crueldad y la ternura a partes iguales. «Sin duda, estoy perturbado. No creo que hiciese arte si no lo estuviera. De niño estaba convencido de que podía escaparme a otro mundo, que habría un portal o un lago subterráneo que condujese a algún lugar mejor, más chulo y divertido. Lo buscaba detrás de un edificio, en el patio de alguien, en las escaleras del sótano». Kaz, por fin, ha dado con ese universo al que huir de vez en cuando, aunque sea uno podrido, amoral, a ratos ofensivo y, desde luego, incompatible con la corrección política. Lo muestra para que nos cobijemos en él. O bien para que, por una vez, convivamos con seres no mucho más repugnantes que aquellos con los que compartimos espacio en la superficie pero, sin duda, más honestos.

PetitMort

KazDisparo

SnuffyCreep

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