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Mujeres

ene 26 / 2013

RELACIONES PERSONALES

Cómo decir adiós

Melissa P. cuenta lo difícil que es decir adiós, ya sea a tu pareja o a un amigo. «Ciertas amistades no encuentran espacio en el nuevo ciclo de vida», dice la escritora

Decir adiós a un hombre es muy sencillo. Te vas porque ya no lo quieres, porque te has enamorado de otro, porque no lo soportas, porque no habéis realizado nada de lo que habías proyectado en un principio para vuestra historia, o porque quieres marcharte, sin más.

Puede ser doloroso, pero la experiencia nos ha acostumbrado a ese dolor y, pese a que, a medida que pasan los años, resulta cada vez más difícil, siempre sabemos hacerlo. Quien con honradez, quien con falsedad, sea como sea, todos encontramos la manera de dar por zanjada una relación. 

Decir adiós a un amigo

Pero ¿qué ocurre cuando se trata de una amistad? Cuando sentimos que algo se ha roto con la otra persona, que la relación ya no corresponde a nuestras necesidades emotivas, aunque no haya sucedido nada grave, ¿cómo se dice adiós a un amigo? Sin lugar a dudas, es inapropiado decirle 'Ya no te quiero', pero 'Ya no te estimo' es también incorrecto. En la mayor parte de los casos no se trata de que la estima disminuya, sino de que el contacto se pierde, por la razón que sea.

Es posible que te hayas dado cuenta de que la persona no es como pensabas que era, o que haya hecho o dicho algo que te haya herido profundamente y que no puedes perdonarle. O que, sencillamente, todos crecemos, cambiamos, y de repente nos damos cuenta de que nos hemos convertido en personas distintas.  

Cambios en la personalidad

Cuando somos jóvenes, sobre todo, los cambios se producen con mayor rapidez y bastan unos cuantos meses para transformarnos. La conciencia y el conocimiento crecen con el cuerpo, quiénes somos y qué deseamos lo comprendemos caminando, yendo hacia delante, superándonos a nosotros mismos. 

El problema es que ciertas amistades no encuentran espacio en el nuevo ciclo de vida. Otras, en cambio, son inmortales, nacen y permanecen durante toda la vida, nos acompañan como si fueran parte de nosotros, algo de lo que no podemos prescindir. Pero son casos excepcionales. ¿Cuál es la forma menos dolorosa de decirle adiós a un amigo que ya no sentimos tan próximo como antes?  Para empezar, y como no podía ser menos, hay que ser claras.

Incapacidad de estar solos

Huir no sirve de nada y, además, es profundamente desleal. Si ha dicho algo que no debía hablad con él, sin miedo. Si niega haberse comportado de cierta forma es probable que lo haga para no perderte, en ese caso debes comprender por qué tiene tanta necesidad de ti. Las relaciones no siempre son sanas, aunque lo parezcan. A veces la morbosidad o la incapacidad de estar solos nos llevan a estar en estrecho contacto con alguien, incluso cuando sentimos que esa relación no nos aporta nada.

La amistad es un vínculo hecho de ternura, de inteligencia y, por encima de todo, de libertad. Libertad de ser como eres de verdad, sin vergüenzas ni temores. Si la libertad se pierde puedes considerarte libre de poner fin a una relación que no te permite expresarte como querrías.  

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