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TRABAJO

El 25% de los jóvenes que trabajan son pobres y ocupan puestos de menor cualificación de la que poseen

Los datos vienen dejando en evidencia, desde hace ya algún tiempo, que la situación de los jóvenes españoles no mejora.

jul 04 / 2017

Con todo lo que ya conocemos sobre los empleos precarios, los sueldos que a veces no llegan a alcanzar lo denominado "mínimo interprofesional", y la imposibilidad de abandonar el hogar familiar, un informe del Consejo de la Juventus Española pone de manifiesto que cada vez están más cerca del riesgo de pobreza y exclusión social. Y todo esto, sin ayudas, medidas, ni políticas a la vista.

La juventud española se ha visto condenada a sobrevivir a una situación en la que no hacen más que toparse con dificultades para desarrollar un proyecto de vida propio. Y es que las cifras indican que España es el segundo país de la Unión Europea con las mayores cifras de jóvenes en paro. Jóvenes que no encuentran su hueco ni profesional y tampoco personal en el momento y en la sociedad que les ha tocado vivir.

Y así lo refleja el último informe del Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud sobre la situación de la población joven en España. ¿Y cuál es la situación de los jóvenes?, pues se podría resumir en altas tasas de paro, trabajos precarios para los que además están sobrecualificados, salarios irrisorios, y la imposibilidad para independizarse a una edad razonable, entre otros muchos factores.

Y sin duda, lo más grave de todo es que 1 de cada 4 jóvenes que trabajan son pobres, o lo que es lo mismo, el 24,5% se encuentra en riesgo de pobreza, como consecuencia a esos empleos temporales y mal pagados a los que están destinados. “España ocupa un podio de la vergüenza: segundos en desempleo juvenil en Europa. Y para colmo no podemos hablar de recuperación salvo que llamemos empleo a cualquier cosa, aunque nos deje en la pobreza”, denuncia el vicepresidente del Consejo de la Juventud Española, Víctor Reloba.

Y es que en este momento en España encontramos dos situaciones, y ninguna es favorable. Mientras que por un lado la tasa de paro entre los menores de 30 años se sitúa en un 31,6%, por otro lado, los que consiguen acceder a un trabajo lo hacen en pésimas condiciones. Con más del 92% de las contrataciones realizadas a jóvenes de 16 a 29 años de carácter temporal, y con más de la mitad (el 55,2%) desempeñando trabajos por cuenta ajena y de menor cualificación a la que realmente posee.

jóvenes

"El colectivo con mayor riesgo de pobreza y exclusión social"

La suma de todo esto es encontrarse ante una frágil situación en el mercado laboral y un mercado de la vivienda inaccesible, que les desprotege de cara a un futuro personal y profesional digno y les pone trabas para dar el paso a la emancipación. Unas dificultades para abandonar el hogar familiar que, según recoge el CJE, ponen de relieve “la dependencia que las personas jóvenes tienen del colchón familiar ante la debilidad de nuestro estado del bienestar y su situación como el colectivo con mayor riesgo de pobreza y exclusión social”.

Un colchón familiar del que les es imposible salir a un 19,5% de los jóvenes. Lo que significa que más de 8 de cada 10 personas que superan la veintena siguen viviendo en casa de sus padres. Y las tasas de emancipación siguen cayendo de un año a otro, con un descenso del 5,26% en el último trimestre de 2016.

Y es que los datos plantean que una persona joven debería destinar el 57,9% de su salario para poder adquirir una casa en propiedad o el 69,3% de su sueldo para alquilarla. Por lo que debería cobrar 4,1 veces su salario -solamente para hacer frente al importe de la entrada de una vivienda en régimen de compraventa-. Pero la realidad es que con un salario medio que en ocasiones no llega ni a los 800 euros, el proceso de alquiler o compra de una vivienda se situaría muy por encima del llamado “umbral de sobreendeudamiento”.

Hoy los números muestran que sólo el 10% de la juventud trabajadora con mayores salarios puede permitirse comprar una vivienda sin riesgo de este sobreendeudamiento. “Están convirtiendo el derecho a la vivienda en un privilegio, se impide tener un proyecto de vida propio”, lamenta Reloba.

Las cifras hablan y dejan en evidencia a un sistema despreocupado por lo que ya se supone una lacra entre los jóvenes y que les deja abandonados a su suerte, al margen de la sociedad en la que viven. Sin medidas ni leyes que les protejan del abuso de los empleadores, que les permitan verse reconocidos y apoyados dentro de su propio país y, sobre todo, que les aseguren un futuro laboral y de vida digno.

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