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El razonamiento biológico que podría explicar el vampirismo

Un nuevo estudio hace hincapié en el origen de una enfermedad real que podría explicar las características más comunes del monstruo.

oct 10 / 2017

El depredador seductor Conde Drácula, el Nosferatu terrorífico, el Edward Cullen reluciente de Crepúsculo. Son diferentes formas con las que se han presentado los vampiros en la cultura popular. Pueden convertirse en murciélago o no, tener miedo al ajo y las cruces o no, pero los elementos que prácticamente nunca cambian en su representación son la sed de sangre y la aversión a la luz solar, que tienden a ser sus características más definitorias.

La palabra vampiro apareció por primera vez en el idioma inglés en algún momento del siglo XVIII, pero sus orígenes se remontan mucho más atrás. Los precursores del vampiro moderno se pueden encontrar ya en el folklore griego antiguo y en Mesopotamia. Lo curioso es que se pueden encontrar estos mitos, todos relacionados con criaturas demoníacas que chupan sangre dispersas en culturas de todo el mundo. Ahí está el peuchén en Chile, el Jiangshi en China, el Baobhan Sith en Escocia, el asuwang filipino y la lista continúa moviéndose por la geografía mundial.

La difusión del mismo mito por todo el mundo es extraña. Puede contagiarse y adoptar distintos nombres, o puede haber aparecido en cada lugar de forma espontánea, pero todos tienen en común el miedo a que se nos quite nuestro preciado líquido vital. Absorbedores de vida. Todos estamos de acuerdo en que los vampiros no son reales. Sin embargo, como en la mayoría de los casos, siempre hay bases reales para cualquier material de ficción. Por supuesto, hay estudios y estudios sobre explicaciones por las que se extendió el mito.

dracula

Con razones como la catalepsia o el periodo de peste que asoló Europa oriental con enterramientos exprés para evitar la propagación que dejaba la posibilidad de dejar a personas enterradas vivas. También la esquizofrenia, que presenta síntomas como una cierta aversión a verse reflejado en los espejos y a tener una inversión del ciclo vigilia-sueño. La rabia contagiada por animales, elevada sensibilidad a determinados estímulos olorosos, alteración del sistema límbico, siendo responsable de agresividad o hipersexualidad.

Pero una de las cosas que se ha relacionado con el vampirismo que tiene más relación con la biología es un trastorno sanguíneo llamado protoporfiria eritropoyética (EPP). La porfiria es una enfermedad que se caracteriza por presentar una notable fotosensibilidad a la radiación ultravioleta. EPP es el tercer tipo más común de porfiria y el más común que ocurre durante la infancia. Las víctimas son extremadamente sensibles a la luz, al punto de quemarse y tener ampollas cuando están expuestas a la luz solar. Las personas con EPP son anémicas crónicas, lo que las hace sentir muy cansadas y contribuyen a que estén normalmente muy pálidas que empeora con la fotosensibilidad ya que no pueden salir a la luz del día. Puede llegar hasta tal punto que incluso en un día nublado, hay suficiente luz ultravioleta para causar ampollas y desfiguraciones de las partes expuestas del cuerpo, las orejas y la nariz.

Se aconseja a los pacientes de hoy en día que se queden en el interior durante las horas diurnas y que se le prescriban transfusiones de sangre con suficientes niveles del grupo hemo para reducir los síntomas. Pero en tiempos medievales y antiguos, antes de la medicina moderna, estas transfusiones podrían haberse convertido en necesidad de sangre animal y sólo podrían salir por la noche, por su trastorno, para tratar de aliviar los síntomas por su cuenta.

Ahora, en un estudio publicado en el Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias, los investigadores informan de una mutación genética recién descubierta que es responsable de EPP, lo que sugiere un mecanismo biológico detrás del mito de vampiros. Esta mutación realmente pone de relieve la compleja red genética que sustenta el metabolismo del grupo hemo, las mutaciones de pérdida de función en cualquier número de genes que forman parte de esta red pueden resultar en desórdenes devastadores y hasta desfigurantes. Aparte de ser una explicación fascinante para el vampirismo, los investigadores esperan que esta visión pueda llevar a terapias que corrijan los genes defectuosos en las personas con EPP.

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