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CIENCIA FICCIÓN

¿Es posible un ‘Planeta de los simios’, según la ciencia?

Se estrena la última entrega de la trilogía de precuelas de ‘El planeta de los simios’, una cuidada producción de ciencia ficción con algunos detalles de su argumento plenamente fantásticos que, a la luz de la ciencia se revelan no del todo tan alocados. Miramos algunas de las consistencias e inconsistencias científicas de la saga.

jul 15 / 2017

La ciencia ficción tiene, como su propio nombre indica, una parte de relato, de historia irreal y otra de base científica. A menudo muchas películas supuestamente fidedignas a la realidad se apoyan sobre bases científicas fácilmente desmontables y, a menudo, exageradas. Sin embargo, hay algunas películas fantásticas que hacen un uso de la ciencia bastante interesante para proponer sus argumentos alocados.

Por ejemplo, en las nuevas películas de la saga 'El Planeta de los Simios' nos proponen a una especie de súper-chimpancés inteligentes que forman su propia sociedad separatista que, en algunos aspectos, es más razonable y noble que los humanos que dejaron atrás. ¿Podría ocurrir algo semejante? Probablemente no. Desde luego, y si pudiera ser posible, seguro que no pasaría el año que viene. Lo cual no quiere decir que aunque no hay bases reales para hacer una suposición así, la ciencia debajo de esa exagerada distopía tampoco es totalmente incorrecta.

¿Podría ocurrir?

La transición de los simios hasta la hiperinteligencia se explicaba en 'El origen del planeta de los simios' de 2011 como la consecuencia de un virus experimental que altera a los animales genéticamente. Bien, en la realidad, los virus desactivados son la forma en que la medicina intenta inyectar genes nuevos y sanos en las víctimas de trastornos genéticos. Por supuesto, la tecnología es todavía altamente experimental, pero podía llegar a ser perfeccionado algún día. Y aunque no hay un solo gen que dirija la inteligencia, sí que tiene un componente genético que podría ser identificado con lo que faltaría insertarlo en el cerebro de las dos personas, algo que no tiene por qué ser ninguna locura.

En cuanto a la forma en la que estos monos se comportan, según Frans de Waal, un experto en etología de primates de la Universidad de Emory, Atlanta, hay varios elementos clave en las películas que tienen base de verdad. Si bien los chimpancés nunca pueden ser tan inteligentes como los humanos, a pesar de la terapia genética, por la diferencia de tamaño de nuestros cerebros sí que tienen capacidades mentales para planear y tomar decisiones con anticipación, la base de pensamiento estratégico que hacen, por ejemplo, para escaparse. Es realista también que los simios se unan para luchar contra sus antagonistas humanos. Tienen capacidades sociales y territoriales y capacidad para hacer la guerra pero no son agresivos con otras especies per sé, como en la película, prefieren la paz.

simio

Verosimilitud científica

En cuanto a los protagonistas y sus personalidades, las trifulcas y rivalidades como la de César, el líder de los monos, y Koba, el mono traumatizado por los experimentos humanos son naturales en una especie que es propensa a pelearse y reconciliarse aunque los chimpancés solucionan sus diferencias besándose en la boca, mientras que en la película lo hacen con un gesto de la mano. A la hora de expresarse, el trabajo de investigación de los actores parece ir por la buena dirección. Las expresiones faciales humanas no siempre se corresponden con la de los animales, por ejemplo, las sonrisas humanas son equivalentes a la expresión con los dientes totalmente al aire de los chimpancés, que se recrea correctamente, sin embargo, nuestra cara de disgusto parece ser exclusiva de los seres humanos, aunque cuando esta aparece en la expresión de César se achaca a que su inteligencia también ha afectado a la comunicación con su estructura facial.

En las películas, los monos fundan sus propias familias y establecen sus asentamientos. César, el protagonista, tiene una familia de estilo gorila, en lugar de la costumbre del chimpancé, con una sola madre para toda una prole de varios padres diferentes. Cuando los antepasados de los humanos y los chimpancés se separaron de los gorilas ancestrales hace siete millones de años, evolucionaron con patrones de cría diferentes, más promiscuos en los chimpancés, mientras que nuestro linaje conservaba la familia de estilo gorila. Por tanto puede ser tanto una evolución hacia la humanidad o una regresión hacia el estilo de King Kong.

Estos monetes tan inteligentes, además, pasan una gran cantidad de la película en posición vertical, sobre dos patas, lo que no es un comportamiento nada típico en chimpancés y gorilas, aunque no es tan extraño en el bonobo que tiene piernas relativamente largas. Respecto a su uso del lenguaje, en la película César enseña el idioma de signos a los otros simios, lo que puede parecer exagerado, pero en los años 70 se comprobó que un chimpancé que había aprendido a comunicarse con ese código en cautiverio lo enseñaba correctamente a otros en la naturaleza. Muchos gestos humanos y chimpancés son intercambiables como el brazo extendido y la palma hacia arriba. Además, el gen humano responsable de nuestros pliegues vocales, lengua y control del paladar blando, es sólo dos aminoácidos diferentes que el del chimpancé, sin embargo nuestro control motorizado es mucho más preciso, con lo que morfológicamente es posible, si la parte motora del cerebro que lo maneja se desarrollara gracias a virus de la película.

Por último, la personalidad amistosa y protectora con los suyos de César no es puro sentimentalismo de Hollywood, puesto que chimpancés y humanos comparten rasgos de personalidad como la 'amabilidad', extroversión y conciencia. Los machos de los chimpancés, al igual que los varones humanos, varían en sus habilidades sociales. Loschimpancés que expresan el gen RS3 (que es esencial para el lenguaje en los seres humanos) son más habilidosos socialmente y tienen un estatus más alto. El mismo gen se asocia con la variabilidad en el comportamiento social en los seres humanos. Lo cual explica parte de la razones del estatus de líder de César y la facilidad para forjar comunidades estables, algunas de las cuales tienen miles de años de antigüedad. Puede que todo lo que veamos sea ciencia ficción, pero tiene ancladas raíces en la realidad más profundamente de lo que pudiera parecer a simple vista.

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