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Hay vida laboral también para los estudiantes de Humanidades y Artes

Un 83% de los estudiantes de la rama de Artes está actualmente trabajando y, de ellos, más del 65% se encuentra en alguna labor vinculada con sus estudios artísticos.

sep 11 / 2017

Desde hace unos años, el bombardeo de información y cifras ensalzando las bondades de las carreras de Ciencias y Tecnología es continuo, y las universidades se esfuerzan cada vez más por garantizar la mejor formación en este ámbito, dejando poco a poco en el olvido la rama de las Humanidades y las Artes. Y es que se vende un interés desmedido por parte de los reclutadores de las más importantes empresas por encontrar y contratar a los que ya se conocen como los profesionales del futuro. Un futuro en el que parece que decantarse por una carrera de letras es de valientes, y quien lo hace se expone a quedarse fuera del mercado laboral.

¿Pero, es verdad que no hay opciones ni salidas laborales aseguradas para estos estudiantes? Pues, aunque cueste creerlo, resulta que no. A pesar de que la demanda de humanistas es aún minoritaria, la supuesta limitada proyección profesional de los alumnos de Humanidades y Artes, no es tan limitada como cuentan. Y aunque los titulados en carreras de Ciencia y Tecnología ven como el mercado se reinventa a gran velocidad dando paso a nuevas profesiones, nuevos modelos de negocio y nuevos puestos de trabajo, parece que no sólo de robótica, analítica web o diseño de apps vive el hombre.

Sí, también existe vida laboral para los de letras. Y no hablamos solamente de un futuro en el que acabar dedicándose a la docencia, que también, sino de la proliferación de puestos en el ámbito de la tecnología o el turismo. Sin olvidar el emprendimiento. Porque lo que parece un campo únicamente reservado para técnicos, ingenieros o científicos, empieza a ser cada vez más útil para los titulados en alguna de las áreas de Humanidades y Artes.

DERRIBANDO TÓPICOS EN TORNO A LAS SALIDAS LABORALES

Este es uno de los datos que revela una reciente investigación llevada a cabo por el Centro Universitario de Artes TAI (adscrito a la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid) sobre la empleabilidad de los estudiantes. Y de la que se extraen conclusiones que, según exponen sus autores, “contrastan con algunos tópicos imperantes en torno al mercado laboral”.

Tópicos que empiezan a derribarse con porcentajes que señalan que más del 83% de los estudiantes de este centro –a partir de los matriculados en el año 2000- se encuentra trabajando en la actualidad y, de ellos, más del 65%, en alguna labor vinculada con sus estudios artísticos. Y es el 35% de aquellos que se han formado en cine, fotografía, bellas artes, música o artes escénicas, los que se han lanzado al emprendimiento. Un dato que, tal y como reivindican los investigadores, “explicaría que en muchas estadísticas oficiales la proyección de las artes fuese subestimada. Pues, algunos de los estudios oficiales dejan fuera a un amplio sector de la población que crea su propia empresa, emprendedores y autónomos. Algo muy común en el ámbito de las artes”.

Y, ¿cuáles son las virtudes que poseen estos profesionales y que atraen la atención de las empresas? Sin ir más lejos, una de las aptitudes que es de gran interés y reclamo por la mayoría de compañías es el talento creativo. Y es una de las señas de identidad de los estudiantes de estas carreras. “Vivimos en una sociedad digital, de servicios, que necesita de ocio y nuevos contenidos para los múltiples canales de comunicación, y los artistas serían los nuevos narradores transmedia para un mundo que siempre va a necesitar que le cuenten historias, apostar por el entretenimiento, sentir nuevas emociones y, en especial, progresar intelectual y culturalmente, y más en una civilización que se adentra en un escenario cuyas posibilidades todavía hoy desconocemos”, apuntan desde TAI.

NOMBRE

La sociedad se encuentra en un constante cambio y evolución, un incesante movimiento que en términos laborales se refleja en forma de una rápida aparición de nuevos empleos que buscan solventar y cubrir las necesidades del mundo actual, y para lo que se requiere de perfiles “capaces de resolver problemas innovadores ante cuestiones complejas”. Personas que, además de una buena base formativa, respondan a competencias básicas e imprescindibles como la imaginación, la proactividad, la inteligencia emocional, el autoliderazgo y la capacidad de autocrítica. Características que se adquieren, en gran medida, mediante una formación enfocada y basada en el desarrollo e interacción de la parte racional con la parte emocional, en el impulso al trabajo en equipo, o a través de la experiencia directa que facilitan los proyectos creativos en el mundo de las artes.

Si dejamos de lado las disciplinas artísticas y nos centramos en el ámbito de las Humanidades, enfocándonos en estudiantes de filología, turismo, filosofía, historia o literatura, comprobamos como el mercado va ampliando horizontes en torno a las Digital Humanities o Humanidades Digitales. Y es que las tecnologías y el mundo digital avanzan del mismo modo para todos, sin distinción de estudios ni esferas de trabajo, impulsando la necesidad, cada vez mayor, de incluir recursos digitales en estas áreas.

Ya es casi impensable que todavía quede, en algún lugar del mundo, una empresa en la que siga utilizándose papel y boli para configurar documentos y archivos importantes. En una sociedad completamente digitalizada, los estudios y empleos clásicos empiezan a crear alianzas con la tecnología dando paso a productos culturales, soportes editoriales, archivos históricos o publicaciones de textos digitalizados.

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