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Las reformas del sistema universitario español a examen: ¿Es posible alcanzar el nivel del resto de Europa?

De un tiempo a esta parte, son demasiados los fallos en el sistema universitario español. Un sistema que parece no tener en cuenta los cambios y avances que se vienen produciendo en el resto de Europa. Con múltiples mejoras para evitar el estancamiento de la educación y que tengan en la formación de los alumnos y de la investigación la base de su existencia.

jul 10 / 2017

Son muchos los países europeos los que han llevado a cabo procesos de reforma de sus sistemas universitarios en los últimos años. Hoy las características generales que definen dichos sistemas están notablemente alejadas de las del español y se impone la necesidad de abrir un debate político y social sobre su reforma.

Un debate que ya ha impulsado la Cámara de Comercio de España, la Fundación CYD y la Conferencia de Consejos Sociales de Universidades Españolas, con la publicación del estudio 'La reforma de la gobernanza en los sistemas universitarios europeos'.

Un documento que analiza los casos de países como Austria, Dinamarca, Finlandia, Francia, Países Bajos y Portugal, en los que desde hace ya algunas décadas se llevan implantando reformas significativas en el ámbito de la Educación Superior. Reformas cuyo impacto ya es posible evaluar y poner en una balanza con lo instaurado en España.

Y es que el foco principal que recoge el estudio determina que a pesar de que el modelo vigente español pudiera haber tenido validez en un momento histórico determinado, en la actualidad necesita de una “urgente y profunda reforma para su adaptación a los retos que impone la sociedad del siglo XXI”. Algo que ya desde hace años se ha puesto de manifiesto en este país. Y que los autores de esta investigación proponen solucionar mediante la aplicación de las reformas llevadas a cabo por el resto de países europeos (y que funcionan con gran éxito) en nuestro Sistema Universitario.

Las tendencias evaluadas, las cuales consideran imprescindibles instalar en España, tienen entre sus objetivos principales la reducción del control directo de las universidades o de otras instituciones de educación superior por parte del Estado, y como consecuencia la búsqueda del incremento de la autonomía institucional en la gestión de sus recursos. Al mismo tiempo que se impulsa la introducción de nuevos mecanismos de regulación del sistema universitario, por ejemplo, a través de procedimientos de evaluación de la calidad o de la financiación –esto es, contratos por objetivos entre Estado y Universidad-. Todo ello para lograr el reto de las reformas de la gobernanza, que consiste en encontrar el equilibrio adecuado entre el control estatal y la autonomía institucional.

Las tendencias ya implementadas con éxito en Europa

Un reto que pasa por el implemento de hasta siete reformas que fomenten e impulsen el incremento de la competencia entre universidades, la autonomía de las universidades, una mayor profesionalización de la gestión institucional y la aplicación de principios de gestión de carácter más empresarial, cambio del estatus del personal académico: de funcionario público a laboral, una mayor rendición de cuenta por la regulación del sistema, la asignación de recursos financieros públicos a través de indicadores de rendimiento, la diversificación de las fuentes de ingresos con el aumento de los fondos privados e internacionales.

En los países analizados en este informe las reformas adquieren una positiva evaluación, con la excepción de Portugal, donde pese a los logros de la reforma, dada la coincidencia en el tiempo de la reforma con el impacto de la crisis, no se han podido alcanzar las expectativas creadas. No obstante, a pesar de este matiz, se evidencia una importante complicidad con las reformas tanto por parte del mundo académico de los países seleccionados como de las administraciones de las que dependen. Una complicidad que no evita, según apuntan los autores, que se continúen desarrollando y avanzando en las modificaciones legislativas en todos y cada uno de los países europeos.

Y a pesar de la necesidad de una renovación del Sistema Universitario español, el documento pone de manifiesto que estas reformas precisan de tiempo para que sea posible llegar a apreciar los cambios y mejoras. Pues, la experiencia de los países tratados en este documento indica que estos procesos han necesitado alrededor de dos décadas hasta que han ido saliendo a la luz los beneficios de cada uno de ellos. Reformas que se fueron desarrollando desde mediados de los años ochenta hasta mediados de la primera década del siglo XXI, y que han requerido también de una mayor aportación de recursos públicos con el objetivo de facilitar la aceptación por parte de la comunidad universitaria de dichas implantaciones.

Un proceso nada sencillo, que requiere de una total coordinación y equilibrio entre el control estatal y la autonomía institucional para lograr el éxito en la implantación de las reformas. Un éxito que, tal y como expresan los autores del informe, se asocia de manera general con la existencia de una estrategia que combina políticas de arriba-abajo con iniciativas de abajo-arriba. La cual precisa de un fuerte liderazgo por parte del gobierno y de los rectores, así como una coalición de actores políticos y sociales entre los que deben tenerse en cuenta a los representantes del profesorado, los estudiantes y la comunidad universitaria en general. Un camino denso y costoso, pero imprescindible de abordar para llegar a solventar esas diferencias significativas claves entre los sistemas europeos reformados y el español.

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