Aulas

GENERACIÓN SISI

¿Estudias y trabajas?

Seis universitarios conversan sobre las dificultades que conlleva combinar un trabajo con los estudios, pero también sobre las ventajas que supone tener experiencia laboral al teminar la carrera. La generación Si-Si: sí estudio y sí trabajo

may 23 / 2013

Desearían que los días tuvieran más horas, tener superpoderes para desdoblarse o un gemelo para que se hiciera pasar por ellos. Tienen entre 20 y 24 años y no saben lo que es rascarse la barriga. José María, Diana, Pilar, Gonzalo, Adrián y Belén viven pegados a unas siglas pesadas y dolorosas: Ni-Ni

Sin embargo, son la prueba de que, en un país sacudido por un 57% de paro juvenil, hay estudiantes que compaginan los libros con un empleo como complemento a las menguantes becas como recurso para llegar a final de mes o como vía para lograr una rápida inserción laboral. Conversan entre ellos sobre sus problemas, sus miedos e ilusiones. Comparten la esperanza de un futuro profesional digno. 

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ: A partir de tercero empecé a buscar la manera de hacer currículum, porque la teoría es necesaria, pero creo que hay que combinarla con cosas más prácticas. Cuanto antes te empiezas a mover, antes ves la vida desde una perspectiva más completa.

DIANA GONZÁLEZ: Mi caso es bastante distinto. Mi familia vive en Alicante y me puse a trabajar para pagar el alquiler y todos los gastos de la casa.

ADRIÁN RODRÍGUEZ: En Ingeniería Industrial, hacer prácticas en un equipo de carreras es algo muy útil. He tenido que buscarme la vida, pues a través de la universidad es casi imposible encontrar algo. Por suerte me cogieron y estoy trabajando en un proyecto propio que la empresa quiso desarrollar.

GONZALO DELGADO: Lo que miran a la hora de contratarte es la experiencia, y claro, ¿cómo vas a tener experiencia cuando acabas la carrera? Creo que tienen más en cuenta las prácticas que el hecho de terminar en tu año.

A. R.: Todo lo que pueda suponer un valor añadido respecto a tus compañeros está genial.

PILAR GÓMEZ: Yo trabajo en un supermercado. Mis padres se quedaron sin dinero para financiar mis gastos fuera de casa y tenía dos opciones: volverme al pueblo o buscarme la vida. Tuve suerte de encontrar un trabajo con horario para estudiantes.

BELÉN MATEOS: Pues yo lo hago de cara al futuro, para ahorrar. Mis padres son funcionarios y económicamente estamos bien, pero me parece importante tener ahorros. Muchos de mis amigos también trabajan en alguna cosilla.

G. D.: Por mi parte, quería entrar en una empresa grande porque te da la experiencia de saber hablar con directivos, gerentes, socios... Te da una soltura increíble para tratar profesionalmente con gente que no conoces y es más fácil que te contraten luego.

J. M.  A.: Eso no te lo enseña la universidad.

P. G.: En mi caso, y aunque mi trabajo no está relacionado con mi carrera, sí creo que puede ayudarme, porque incluso me cogieron para unas prácticas por eso. Les dio confianza que ya llevara tiempo en el mismo sitio.

B. M.: Pienso lo mismo. Creo que se valoran más las actividades complementarias o un trabajo que la nota en sí. El día de mañana no creo que pregunten mucho por las calificaciones y, ante alguien que no haya hecho nada más que estudiar, yo lo tengo más fácil.

D. G.: Una vez preguntaron en clase cuánta gente trabajaba y solo levanté la mano yo de unos 50. Ellos pueden llegar a casa y hacer las cosas tranquilamente, mientras que yo a veces no entrego algún trabajo porque no me he podido preparar las prácticas.

B. M.: Con Bolonia nos mandan muchos trabajos que tienes que hacer como puedes porque no tienes tiempo. Creo que con el nuevo plan no ha mejorado la posibilidad de combinar estudios y trabajo, y ahora nos lo ponen mucho más difícil. Todo son prácticas y valoran demasiado la asistencia.

A. R.: La evaluación continua es positiva porque te obliga a no dejarlo todo para el último momento. Sin embargo, creo que se ha implantado mal el plan. No se han parado a desarrollar bien el temario. Los programas se solapan y las asignaturas se repiten.

J. M. A.: Sí, ocurre un montón. En Publicidad también.

G. D.: Yo acabo de terminar la carrera y he tardado medio año más por estar trabajando. A mí no me ayudaron los profesores para nada. En cambio, en el trabajo me dieron todas las facilidades

B. M.: A veces la gente siente que pierde el tiempo y van a clase para firmar la hoja de asistencia y ya está. Para poder acceder al examen, porque con un número de faltas en algunas asignaturas no te dejan presentarte y tienes que hacerlo en la convocatoria siguiente.

D. G.: Es cierto. Tengo una asignatura en la que por dos faltas injustificadas a las prácticas me van a hacer un examen más difícil que al resto y en el que para aprobar es necesario un 7.

P. G.: Lo importante es no hundirte y no creer que siempre va a ser así. Pienso que en el futuro llegará una recompensa, a veces cuando más difícil es algo, más lo valoramos. Al principio se me hizo duro, pero he aprendido mucho. Fue un golpe de madurez y de realidad al que psicológicamente me costó adaptarme.

A. R.: En mi caso los profesores no exigen asistencia y ponen muchas facilidades. Ahora mismo estoy dedicando más tiempo al trabajo que a los estudios, cuando debería ser al revés. 

B. M.: Hay que organizarse mucho el día. Se trata de aprovechar muy bien cualquier rato libre. La tele, por ejemplo, no la veo nada.

J. M. A.: Es el pez que se muerde la cola, si necesitas trabajar para financiarte los estudios y al final tienes que dejarlo para asistir a clase, ¿cómo estudias? ¿Cuál es alternativa? ¿Dejar la carrera?

A. R.: Conozco gente que ha dejado la carrera porque no podía pagarla.

G. D.: Otra opción es tardar más años en sacarla...

J. M. A.: Sí, pero devalúas tu perfil profesional.

D. G.: Pues yo estoy orgullosa de hacer este esfuerzo aunque me saque la carrera en seis años en vez de en cuatro. Tengo claro que me gusta lo que estoy estudiando, pero si me saliese un trabajo de más horas lo cogería, porque hay meses que te ves muy mal.

P. G.: Me parece una falta de respeto que la gente nos denomine generación nini. Siempre han existido jóvenes a los que no les interesa ni trabajar ni estudiar, pero creo que debido a la situación actual hay muchísimos que quieren pero no encuentran nada, o que estudiarían pero su familia no puede asumirlo.

J. M. A.: Se tiende a generalizar y hay mucha gente responsable y con ganas de trabajar. Puede que haya muchos jóvenes desmotivados, pero si algo tienen las malas épocas es que ayudan a espabilar. En cualquier caso parece que se olvida que somos parte del sistema, ¿quién tiene la culpa?

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