Creadores

PUBLICAR SIN EDITORIAL

Autoeditarse como única salida

La autoedición se ha convertido en un aliado para escritores noveles y una alternativa ante la falta de oportunidades en un mercado literario saturado

abr 23 / 2013

‘Show, don’t tell’ (Muéstralo, no lo cuentes). Junto a este cliché —tan manido como común en lo referente a la escritura—, pensamientos sobre personajes principales, secundarios y de relleno, sobre si la historia se desarrollará en la playa o en una ciudad europea del siglo XVI y sobre el sorprendente final de la ficción, que no será feliz. Y con todo eso, ya sea en una hoja de papel o en los píxeles de un Word, comenzará el relato.

Escribir un libro es un proceso pausado, lleno de altibajos, de errores gramaticales revisables y errores planteados adrede que, a menudo, se extiende a lo largo de los años. El escritor debe hacer partícipe al lector, integrarlo en la historia, excitarlo mentalmente para que éste prosiga con los capítulos. Y eso no se consigue en dos días.

Pero supongamos que la obra está terminada y lista para su impresión, con toda la ilusión que ello implica. En ese instante, el miedo al folio en blanco se transforma en el miedo a la publicación en blanco.

Editorial vs autoedición

Las editoriales españolas publicaron 88.349 títulos durante 2012, un 8% menos que el año anterior, según la Federación de Gremios de Editores de España. Precisamente en 2011, el número de obras estipuladas como ‘autoeditadas’ superó los 9.000 títulos, con un incremento del 3,31% respecto a 2010.

Javier Martín-Caro, tras terminar ‘El suspiro amarillo’, su primera novela, se decantó por mover su escrito de forma ‘tradicional’. «El contacto con las editoriales fue por dos vías: el envío de manuscritos impresos a concursos o a la dirección de la editorial —previa muestra de un resumen, que me aceptaban o no— o a través de correo electrónico. En ambos casos, la respuesta se demoraba algunos meses, tras los cuales solía recibir respuestas tipo, sobre todo centradas en los tiempos de crisis y la imposibilidad de publicar a autores noveles», explica.

Y es que las editoriales están anteponiendo éxito o nombre a riesgo o ilusión. Además, el mercadeo de los libros, de forma física o digital, está saturado y la autoedición se convierte en la principal alternativa, por su bajo coste y porque es el propio escritor quien toma la decisión. Además, las nuevas tecnologías de lectura, como el ebook, facilitan la tarea.

«Cuando leo que la venta de libros cae, creo que se está desaprovechando la explosión del libro electrónico para impulsar la lectura: en mi caso —y en el de la gente que me rodea— mi consumo de literatura ha aumentado muchísimo con la aparición del libro electrónico, pero la compra de ebooks se frena al aplicarles un IVA del 21%, en lugar del IVA cultural que sí tienen los libros en papel», señala el joven escritor.

«Al igual que la industria audiovisual, las editoriales y distribuidoras están desaprovechando una gran oportunidad de conectar con más lectores, de traducir en beneficios los nuevos hábitos de lectura», añade Martín, de 30 años y cuya novela, en su versión electrónica,  cuesta 2,78€. El libro físico sube hasta los 7,89€. «Los precios están puestos para ganar alrededor de 1,5€ por ejemplar. Durante los siete meses que el libro lleva en Amazon se han vendido 169 ejemplares. En electrónico se han vendido 593. No es un montante como para dedicarse sólo a escribir, pero sí es un buen impulso para seguir haciéndolo», concluye.

Consejos y webs

Autoedición. Puede sonar intimidante, pero en la práctica existen muchas opciones para publicar sin la necesidad de un editor y sin un mínimo de impresiones.

'La Ciudad de los Tullidos' es la obra autoeditada de Jorge Salazar, de 27 años y que advierte a los autores noveles: «Mi consejo es que nunca se fíen por completo de las editoriales de pago. Su negocio eres tú, los 'paquetes editoriales' que puedan venderte», señala. Y añade su experiencia con la editorial Palibrio. «Aboné poco más de 2.000 euros para publicar mi primer libro, bajo promesas de éxito y ventas. La desilusión llegó poco tiempo después al comprobar que desde la editorial se hacía poco y nada por promocionar mi libro. Por otro lado, me pareció injusto que después de haber pagado esa cantidad solamente recibiera tres copias impresas, unas tarjetas de visita, marcapáginas y tres pósters de promoción de un producto que no tenía a mi disposición. La indignación rozó el máximo cuando llamé para reclamar y su respuesta fue que tenía que contratar otro 'pack editorial' de marketing para poder vender mi libro. Una estafa, en resumidas cuentas».

Una de las páginas más conocidas de autopublicación es Bubok, que permite al escritor disponer del libro tanto en formato digital como físico. Además, el autor es quien decide el precio de venta y la forma de distribución, sin coste alguno.

Algo similar ofrece Lulu, una web dónde el autor puede elegir el tipo de cubierta, el tamaño interior y, en definitiva, el aspecto final que tendrá el libro. Pero el cambio más notable lo introdujo Amazon con su librería virtual, todo un escaparate para aquellos escritores anónimos que encuentran en la autoedición su única salida.

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