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PROYECTO FOTOGRÁFICO 'HUMANAE'

¿Cuántos colores de piel tiene el ser humano?

«Nadie tiene un único color de piel», asegura la fotógrafa Angelica Dass, la autora del proyecto 'Humanae'. Una guía Pantone humana que pone en evidencia la mentira de la preeminencia de unas razas sobre otras. Piel, carne, unidad. «Somos únicos, somos iguales», defiende

jul 01 / 2014

Cuando la brasileña Angelica Dass llevaba a su prima —«toda blanquita»— al colegio, muchos pensaban que era su criada. Pero no. En la familia de Angelica, los tonos de piel van del negro propio de una noche sin luna, como diría el agente Cooper, al rosado de las mujeres carnosas de Rubens. Para ella, la gama cromática humana tan dispar no era algo extraño. Pero cuando se vino a Madrid y se casó con un español de ascendencia belga, la gente les preguntaba, curiosa, de qué color les saldría el hijo. «Pero qué más me dará a mí», respondía la fotógrafa.

A Angelica Dass se le ocurrió entonces elaborar un árbol genealógico de su familia, la de sangre y la política, a base de retratos, y extraer de ellos el Pantone correspondiente. Y así comenzó 'Humanae', un gran mosaico de piel humana con el que la idea de la preeminencia de unas razas sobre otras se va directa al sumidero.

AngelicaDassHumanae

Hasta el momento ha retratado a 2.000 personas de lugares como Madrid, Chicago, Río de Janeiro o Winterthur. Lo que comenzó como un proyecto personal continuó con la petición de amigos y conocidos de que les fotografiase a ellos también. Más tarde hubo un par de convocatorias abiertas, en el festival Rojo Nova en la galería Mite de Barcelona y en un festival artístico en el Campo de la Cebada en Madrid, donde más gente se acercó para participar. «Lo que motiva a tantas personas a querer formar parte es un misterio», explica Angelica.

"Work in progress"

En la página web del proyecto, la artista describe 'Humanae' como "work in progress", un trabajo cuyo ideal sería retratar a los 6.000 millones de personas en el mundo. «Sé que no es posible, pero la intención es hablar de la Humanidad. Sería patético, mentiroso y falso si no hiciese muchos viajes para captar todas las miradas posibles. El objetivo es pasar por los cinco continentes», reconoce con unas palabras que delatan "amor y compromiso", tal y como definió Pierre Gonnord la esencia de la fotografía. «Al final, lo importante no es la colección de colores, sino el diálogo que hay entre ellos». Piel, carne, unidad.

Por encima del discurso igualitario que destila la propuesta, hay otro que llega tras la reflexión: hablar de cómo nos juzgamos por las etiquetas. «He retratado a diplomáticos, a funcionarios, a la mujer de un hombre que está en la lista de Forbes… Pero también a gente que venía en una patera, a personas que viven en la calle…». Angelica Dass pretende democratizar el arte. «Los niños de las favelas me preguntaban "¿qué es eso de 'panetone'?". Sabían que se trataba de una paleta de colores, pero lo importante es que se sentían parte de algo», explica.

HumanaeProyecto

Lo cierto es que la iniciativa recuerda al 'bertillonaje', el método de identificación y clasificación de criminales mediante mediciones antropométricas de la cabeza y las manos. Pero también es su antítesis. «¿Qué es eso de que si tienes la nariz de una determinada manera eres más propenso al crimen? Es una estupidez». El 'ready-made' de lo que podría ser una foto del DNI o de una detención.

Si podemos 'resignificar' los objetos, por qué no las ideas que dormitan en el imaginario colectivo. Por qué un diplomático no iba a ser retratado como un inmigrante. O por qué un inmigrante no iba a ser retratado como un diplomático.

Transformación social

Las imágenes son solo el hilo que teje una historia a escala mundial. La de todos aquellos que pasan por la cámara de Angelica y, aunque sea por unos minutos, comparten algo con ella. Una de las que más le marcó fue la de una mujer, una ascensorista, que se encontró en un edificio de 14 plantas en Sao Paulo. «Me preguntó si alguna vez había fotografiado a un transexual, le dije que no, y ella contestó que podía ser la primera». Después de aquello, la mujer le agradeció su labor. «Me explicó lo femenina que se sentía, integrada entre tantos humanos, sin prejuicios. Y pensé en cómo la fotografía puede ser una forma de transformación social», apunta la artista. Sin clases sociales, sin religión, sin identidad sexual. O con todo ello y sin que importe.

Para determinar el Pantone de cada uno de los participantes y teñir el fondo con él, la brasileña coge un cuadrado de 11x11 píxeles de la nariz. ¿Y por qué esta parte del cuerpo? «Es una trampa. La nariz es lo primero que cambia de tono cuando tomamos el sol, bebemos vino o estamos enfermos. Con esto quiero decir que nadie tiene un único color; al contrario, estamos llenos de colores que se transforman a medida que envejecemos. La foto que yo tomo en ese momento cambiaría si la hiciese tan solo dos días después».

La fotografía, como la vida: algo que permanece y que, a la vez, desaparece, porque nunca se podrá captar exactamente lo mismo. Como le decía Nate a Claire en 'Six Feet Under', "you can’t take a picture of this, it’s already gone".

SixFeetUnder

El proyecto ‘Humanae’ se expone en CentroCentro (Madrid) hasta el 14 de septiembre, como parte de la V Bienal de Arte Contemporáneo (Fundación ONCE).

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