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ENTREVISTA

El productor Ed is Dead: "Paquirrín es al DJ lo que Los Morancos al flamenco"

Es productor, músico y desde hace años explota además su faceta de DJ. Edu Ostos, más conocido en la industria musical como Ed is Dead, se prepara para recorrer la geografía española este verano de festival en festival, como el Sonorama (Aranda de Duero) o Arenal (Burriana). Aprovechamos el lanzamiento de su último tema, 'And I', y su participación en Paraíso Brugal para charlar con él en su estudio, situado en pleno corazón de Madrid.

jul 22 / 2016

Edu Ostos (35) todavía recuerda su primer contacto con la música. Fue con 8 años cuando se sentó en el piano del colegio y pensó: "Esto lo entiendo". Esa sensación de familiaridad se repitió más adelante con cada nuevo instrumento al que trataba de dar vida de manera autodidacta. Hasta que con 20 años, y después de haber compaginado diferentes trabajos de camarero con su hobbie, tomó la decisión que definiría su carrera: estudiar música y dedicarse a ello de manera profesional. A sus 35 años y después de haber trabajado como productor para varios artistas, nos recibe en el estudio de grabación que tiene en pleno centro de Madrid para hablarnos de su faceta como DJ (Ed is Dead), de sus próximos eventos y del intrusismo de la profesión.

¿Cómo le gusta que le definan, como músico o como DJ?

Me defino a mí mismo como productor, que es lo que soy. No me gusta lo que entiende la gente por el término de DJ actual. David Guetta es un tío que en el pasado hizo cosas muy guays, pero la realidad es un tío con fuegos, serpentina, láser, que levanta los brazos... Hay muy poco de musical en eso y mucho de show. A mí me gusta el concepto del DJ en un sitio pequeño. Cuatro horas de sesión y no tengo ni por qué ser el centro de atención.

¿Se ha desvirtuado el término?

No, es otra vía de explotación. Hay una parte de industria y hay otra de arte. A día de hoy, la parte de industria no tiene nada que ver con la artística. Es el equivalente al McDonald's de las hamburguesas y nadie considera que ese sea el mejor restaurante. Pero en la música no es así. Cuanto más vendes, mejor eres. Es el único baremo y lo único que se mide. Y en el mundo DJ lo que vende es David Guetta, que está genial, pero ahí no hay arte.

Hoy en día, ¿cualquiera puede ser DJ?

Cualquiera puede pinchar mal, sí. Poner un tema detrás de otro en sincronía lo puede hacer cualquiera con un ordenador. Y en diez minutos, además.

También Paquirrín.

Paquirrín es al DJ lo que los Morancos al flamenco. No le conozco ni tan siquiera he visto una sesión suya, voy a concederle el beneficio de la duda. Pero lo grave no es Paquirrín. Si a mí me pagaran por poner temas, lo haría. Lo grave es que haya gente que pague por ver a Paquirrín con la cantidad de artistas que hay haciendo buena música. Al final es un problema cultural y de educación. Hay canciones y muy buenas que no salen en la radio. Es una pena porque la mayoría de la gente se está perdiendo verdaderas joyas hasta que salen en un anuncio de coches.

Ed is Dead

¿Es difícil hacerse un hueco en la profesión?

Mucho, cada vez más. Cada vez hay más competencia y menos cultura. Es decir, en casi todas las disciplinas si eres bueno tienes muchas papeletas para dedicarte a ello. En la música no, es un 5%. Es triste, pero es así. No premian el talento.

¿Cuánto se puede llegar a ganar por sesión?

Muchísimo. David Guetta creo que está en 200.000 euros por bolo. Un dj que empieza pues estará en 150 euros la noche. Pues entre 150 y 150.000 todo el espectro que tengas. Al principio los saltos son muy pequeñitos, y luego hay un momento que si te sobredimensionas y rompes la barrera de los 10.000 pavos el salto es muy grande. Yo no he llegado ahí todavía. Creo que la burbuja del DJ va a petar en algún momento. Ya ha habido un cambio, de hecho. El mainstream cada vez mueve menos gente. Más fuego, más luces… cuando la gente ve eso 40 veces entonces empieza a buscar otras cosas que tenga más contenido musical.

Ha trabajado con muchos artistas, entre ellos Marta Sánchez…

No me lo voy a quitar, eh (bromea).

¿Qué tiene Marta Sánchez para que haya trabajado en tantos proyectos con ella?

Nada. Es decir, es una gran profesional y de hecho no se le fue ni una nota mientras grababa aquí. Pero ahora estoy en una posición en la que decido con quién trabajo mientras que antes este era mi trabajo de oficina. Hacía temas para otros y me iba. No era una decisión mía. 

Como melómano que es, ¿cuál es su placer musical culpable?

Hay un grupo que me flipa desde pequeño y es Roxette. Es muy fácil y las letras son absurdas (Sleeping in my car, venga ya). Pero los suecos son muy buenos productores. Y sus discos, pese a la función que cumplen, están muy bien hechos. De pequeño me gustaba, y cuando lo he oído de mayor pensaba: ¡Qué buenos son! No tengo tabús, también me encantan cosas de Madonna.

¿Dónde queda el reggaeton?

Los ritmos me flipan pero no entiendo las letras. No entiendo que en un estudio o en una grabación lo mejor que se te ocurra sea eso. Si tu mejor toma es esa, no quiero ver la peor. De lo estúpido que es, es tan obvio… es un 'te quiero follar' entre líneas. Igual que no entiendo lo de Pitbull. Un tío calvo, feo… Enrique Iglesias no me gusta, pero entiendo que ese chaval mueva a gente. "Yo la conocí en un taxi"… de verdad? Hay 8 millones de canciones de canciones al día y triunfa esa. Me parece hasta ofensivo a veces.

¿Llena más una batería o una mesa de mezclas?

En términos reales, llena más una mesa de mezclas porque con una mesa de mezclas puedo tener 57 pianos si quiero. Una banda tiene 4 músicos. Yo en un pendrive puedo tener una orquesta filarmónica si quiero. No se puede competir.

Ahora mismo estás inmerso en tres proyectos completamente distintos y tocas también en una banda de rock. ¿Eres dependiente de la música?

Por completo. Si no hago música estoy jodido, es mi bálsamo. De hecho, no entiendo como vivís. Necesito hacer música para ser feliz. Me he vuelto adicto a la sensación que experimento cuando termino un tema.  

El videoclip de su último tema, And I, está grabado en Tailandia...

Sí, y como curiosidad, la voz, aunque no lo parezca, es de una mujer a la que le bajamos cinco tonos para conseguir el toque que queríamos. Al final parece un hombre.

¿Dónde podremos verle este verano?

En varios festivales, entre ellos el Sonorama, en Aranda de Duero, y en el Arenal, en Burriana.

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