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ENTREVISTA A HAGAR YANAI

«Las mujeres deben escribir como mujeres, no hacerse pasar por hombres para llegar al éxito»

Hagar Yanai llega a España con su última novela 'El Leviatán de Babel', una historia que mezcla lo exótico de la mitología religiosa con el siglo XXI. La escritora israelí ha sido merecedora de dos Geffen Award consecutivos (el premio de ciencia ficción y fantasía más importante de Israel) y ha sido finalista del Sapir Prize, entre otros

dic 11 / 2014

'El Leviatán de Babel' (Ediciones Pàmies, 2014) es una historia original a la vez que inquietante cuyo tema central es la crítica al sector farmacéutico. Hagar Yanai (Kibbutz Barkai,1972) refleja el poder que tienen estas grandes multinacionales en nuestro comportamiento, combinando la realidad del siglo XXI con la ciencia ficción y la mitología religiosa. Los personajes de su novela lucharán contra sus propios miedos mientras intentan sobrevivir entre dos mundos. Un panorama complejo, en el que los héroes no existen. Gonzoo ha hablado con Yanai en Madrid sobre su último libro y sobre el panorama cultural en Israel.

GONZOO: ¿Por qué ese título, 'El Leviatán de Babel'?

HAGAR YANAI: Hay en el libro un sistema complejo de mundos, que comienza en el siglo XXI y que pasa al mundo de 'El Reinado de Babel'. La combinación de magia y tecnología me parecía interesantísima, al igual que la de mitología y ciencia ficción. El mundo de Babel me fascinó, además, esos elementos mitológicos sirven al cuento y crean un ambiente de aventuras, misterio e imaginación. A los niños y a la gente joven les gusta mucho.

G: Si tiene que haber algún malo, en este caso son las farmacéuticas.

H.Y.: Exacto. Ellos son los malos, y no solo en la novela sino en la vida real. Pueden llegar a tener más poder aún que en el libro. De hecho, una de las cosas que he querido transmitir ha sido mi miedo a que las farmacéuticas tengan un control total sobre nosotros. Es una de las industrias más potentes del mundo. Es cierto que aportan muchos beneficios, pero también nos convencen de que necesitamos sus productos. La diferencia con otras empresas es que en las farmacéuticas está en juego nuestra salud.

G: Aunque hay malos en la historia, no hay héroes.

H.Y.: Tienes razón. De hecho, aunque sea una novela de ciencia ficción o fantasía no me gustan los héroes entendidos como seres perfectos, no me parecen interesantes. Parte de la historia también transcurre en el enfrentamiento interno de las personas con su propio yo: tienen sus miedos, sus inseguridades, su parte oscura... Ese es el heroísmo verdadero.

G: Llama la atención del papel de las mujeres en el libro: son siempre fuertes pero víctimas de las circunstancias. ¿Por qué?

H.Y.: Jamás había pensado en eso. Quizás esa manera de ver a los personajes femeninos tiene parte de verdad. Ahora que lo pienso, creo que he retratado en el libro sin darme cuenta a mi madre y a mis hermanas. Mi madre nació en Polonia y se salvó del Holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Tenía la misma edad que una de las protagonistas del libro, y como ella, también se disfrazó. En el caso de mi madre, de campesina polaca, para entrar en Alemania a trabajar y salvar su vida. Hay cierto paralelismo entre las mujeres de mi historia con la realidad y acabo de darme cuenta.

G: ¿Cómo ves enfocada tu literatura en un futuro?

H.Y.: Estoy dudando mucho. En Israel he publicado ya cinco libros de ciencia ficción, de fantasía. Y todos tuvieron mucho éxito. En realidad, puedo escribir lo que quiera: romances, libros más infantiles, novelas... Y no lo digo para creerme mejor que nadie, es la verdad. No sé bien lo que hacer.

G: Si puedes escribir, como tú dices, de cualquier cosa, ¿por qué eliges la fantasía?

H.Y.: Si en Israel escribo un romance real, me van a poner mejor en el mapa literario, recibiré muchos más premios y me situará mejor el 'stablishment'. Dudo entre el romance real o la fantasía. Mientras que en Israel, el romance realista tiene más salida y está mas valorado, con la fantasía llego a más gente fuera de mi país.

G: ¿'Stablishment'?¿Cómo valoras el panorama literario en Israel?

H.Y.: Como en cualquier otro lugar del mundo podría parecer que hay igualdad entre hombres y mujeres, pero no es así. Yo soy feminista. Si escarbamos un poco debajo de la superficie nos damos cuenta de que las mujeres reciben muchos menos reconocimientos del 'stablishment'. Puedes ver que los grandes autores israelíes son solo hombres: Amos Oz, Abraham B. Yehoshúa o David Grossman.

G: ¿Y el papel de las mujeres israelíes en la literatura?

H.Y.: A todo el mundo le gusta la literatura femenina, pero se considera que es peor. No tienen tanta ideología política, tratan más de sentimientos o de relaciones. A todo el mundo le gusta leer este tipo de libros, muchos de ellos hasta son best-sellers, pero al parecer no son lo suficientemente buenos e importantes para el 'stablishment'.

G: Sin embargo, tú con tus libros has ganado premios importantes.

H.Y.: Sí, de hecho entre ellos está el Premio del Primer Ministro de Literatura, que es muy importante. Aun así no formo parte del "top de la literatura" de allí. Si escribiera algo de política israelí, quizás me metería en ese círculo tan restringido y valorado. El problema no es la escritura femenina, sino las prioridades que tiene la sociedad. Es un problema de mentalidad: quien decide qué es o no importante opina que lo que escriben las mujeres no lo es. Mi solución es hacer cosas que a mi me gusten y de las que me sienta orgullosa: no voy a escribir sobre algo en lo que no creo para ser más reconocida en mi país. Creo que desde que he tenido a mis hijas soy más consciente de las desigualdades que hay entre hombres y mujeres.

G: ¿Han hecho estas circunstancias que seas feminista?

H.Y.: Las mujeres deben escribir como mujeres, no hacerse pasar por hombres para llegar al éxito. El sector cultural en Israel es muy conservador y está dirigido por hombres. Hace dos años hice una recopilación de 24 cuentos eróticos de escritoras israelíes, con la voluntad de darles un escenario para poder expresarse. Escribieron cuentos eróticos como ellas querían, y no como los hombres querían que los escribiesen. Toda la prensa se hizo eco y tuvo mucho éxito. No sé si se mejoró la situación, pero se intentó.

G: ¿Eres más de libros en papel o de e-books?

H.Y.: Israel se encuentra en el siglo XIX en este sentido jajaja. Hay un gran problema: nadie tiene e-book. No desarrollaron el hardware necesario para la literatura en hebreo, porque es un mercado muy pequeño. Tal vez es que las personas son allí más conservadoras y leen en papel, pero yo lo dudo. Pienso que el mercado electrónico es mucho más ecológico, eficiente y favorece la difusión de contenidos de manera mucho más fácil.

G: Hay muchos defensores del papel...

H.Y.: Para mí un libro no es el papel, es la historia que tiene dentro. Quizás sea un miedo a la liberalización de la cultura. En Israel no nos dan miedo las descargas piratas de los libros porque no nos dedicamos en exclusiva a escribir libros. Nuestra mercado es tan pequeño que es imposible vivir de los ingresos como escritor, solo vamos a llegar a un máximo de seis millones de personas.

LeviatanBabel

G: ¿Cómo es el proceso de composición de tus novelas?

H.Y.: Antes de tener hijos era de una manera, y ahora que los tengo es de otra. Creo que poseo una capacidad de concentración muy alta. Antes de ser madre podía dedicarme exclusivamente a escribir, hasta 18 horas al día. Ahora, con mis tres hijas, no tengo tiempo para nada. Contestar un correo se ha convertido en casi una victoria.

G: El agua conduce la historia durante la novela. ¿Por qué?

H.Y.: En todas las concepciones espirituales el agua tiene un papel muy importante: una gota de lluvia puede bajar a través de la tierra a las aguas subterráneas, puede estar en el océano, en el cielo o en nuestras lágrimas. En mi imaginación, cuando te unes al agua puedes huir a cualquier lugar, y eso también simboliza un sentimiento.

G: ¿Pero el Leviatán no simboliza más lo desconocido de las profundidades que lo místico entorno al agua?

H.Y.: Todavía hay cosas por descubrir de nuestro mundo y la mayoría de ellas se encuentran bajo del agua o en el espacio exterior. La ciencia ficción recurre a lo desconocido. En el momento en el que escribí el libro vi muchas películas que hablaban sobre el misterio de las profundidades y me gustó la idea.

G: En el libro llamas a un disco "música de concentración". ¿Qué escuchas cuando escribes?

H.Y.: No escucho nada. De hecho, me molesta la música cuando estoy escribiendo. Pero me gusta mucho.

G: ¿Qué música te gusta?

H.Y.: Me gustó mucho cuando escribí el primer libro un disco de John Cale, 'Hobo Sapiens'. Es una música un poco complicada y oscura, pero a mí me resulta muy interesante.

G: ¿Qué libro recomendarías a tus lectores?

H.Y.: ¿Aparte de uno mío? Jajaja. Hay uno que me gustó mucho y que me sirvió de inspiración para escribir: 'El Leviatán de Babel: la Brújula de Oro', del escritor británico Philip Pullman. También me gusta mucho C.S. Lewis y sus 'Crónicas de Narnia'. Me influyó quizás en la creación de los mundos. En general, me reflejo mucho en estos escritores, no solo por las historias que cuentan, sino porque son capaces de relacionarlas con las creencias religiosas. La gente no suele fijarse, pero todos los libros de Narnia están llenos de motivos católicos. Y los libros de Pullman, de religión y teología.

G: ¿Por eso la aparición de Babel también en tu libro?

H.Y.: Claro. No soy católica pero comprendo mucho el sentimiento religioso y todas las historias que hay entorno a ello. Por eso los dos autores anteriores influyen tanto en mí.

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