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ENTREVISTA A CHAWKI

«No es fácil hacerse un nombre en Europa, hay mucha cola»

Pocos pueden presumir de haber trabajado junto a Pitbull. Sobre todo, si no se es un artista mundialmente conocido. Con 'Habibi I love you', Ahmed Chawki ofrecía al gran público la primera letra de su forma de entender la vida: positividad. La segunda es 'Time of our lives', una canción que huele a fútbol. El resto lo cuenta con naturalidad y humildad

jul 12 / 2014

Tener un mal día no significa tener una mala vida. Al momento, la reflexión es compartida por cientos de usuarios. Les gusta. Es la magia de las redes sociales, donde Ahmed Chawki [1982, Tetuán (Marruecos)] tiene un modo de comunicarse con sus amigos, como él dice.

Compositor precoz, su lucha por hacerse un hueco en la exigente industria musical le ha llevado a ser promovido por dos productores de nombre simple y contundente: RedOne y Pitbull. El primero, conocido por estar de detrás de artistas como Lady Gaga, Jennifer López, Enrique Iglesias y Nicki Minaj, entre otros; con el segundo, 'Mr. worldwide', sacó 'Habibi, I love you' ('Querida, te amo'), con recorrido en listas internacionales y con más de 37 millones de copias vendidas.

El pelotón de 'Me gusta' y reproducciones sigue con 'Time of our lives', canción dedicada al Mundial de Brasil 2014 y con la que Chawki quiere abrirse al gran público. El teléfono nos traslada a Marruecos, donde hablamos con él.

GONZOO: Durante tu infancia ya componías letras y escribías tus propios poemas, ¿de qué hablaban?

CHAWKI: De la vida, las amistades y todas las cosas que me llamaban la atención. Pero, al final, todo cambió cuando descubrí el amor. Escribía sobre los sentimientos entre una mujer y un hombre. Todo giraba en torno a los sentimientos humanos.

G: ¿La música viene de familia?

C: Para mí, la música es algo innato. Mi familia es un poco conservadora y en casa siempre escuchábamos música espiritual. Aprendí de eso lo básico de la música; luego trabajé mi talento: fui al conservatorio y continué mi formación. En esa época conocí a mucha gente, entre ellos, los chicos con los que formé un grupo [La paloma]. Funcionaba bien en Marruecos. Hicimos un álbum, muchas giras, salíamos en la televisión marroquí… y gracias a eso nos vio RedOne.

G: Formar parte, siendo tan joven, de un grupo debe ser una lección avanzada de madurez

C: Aprendí a no ser arrogante, a no pensar solo en uno mismo. Teníamos una gran amistad entre nosotros. Fue una de las mejores épocas de mi vida y gracias a ella estoy donde estoy ahora.

G: Curiosamente, tanto RedOne como tú procedéis de la misma ciudad, Tetuán (Marruecos)

C: La ciudad es mágica desde el punto de vista artístico. El primer conservatorio de Marruecos está en Tetuán. El primer cantante que hizo una mezcla entre flamenco y árabe nació en Tetuán [Abdessadeq Cheqara]. Hay una gran conexión con Andalucía, se han combinado cosas de ambas culturas.

G: ¿Qué diferencias crees que hay entre la música oriental y la occidental?

C: Es cuestión de ‘feeling’, de sentimientos. Aparte de eso, tenemos cosas diferentes en la escritura de las notas. Por ejemplo, los árabes tenemos una cuarta nota, que no existe en la música occidental. De todos modos, ahora es todo más universal, no hay grandes diferencias. Se puede mezclar música hindú con rock, hacer flamenco con un toque africano… Da igual, lo más importante es que el resultado transmita y sientas algo con él.

Chawki

G: ¿Qué tal la experiencia de trabajar con Pitbull?

C: Estaba trabajando sobre mi canción ‘Habibi I love you’. RedOne se la mostró y poco después me llamó para que la escuchara con el acompañamiento de Pitbull. Me sorprendió muchísimo. Nos conocimos en Miami, cuando fuimos a grabar el videoclip. Pitbull es muy natural. Cuando lo conocí, bajó de su barquita, cogió sus altavoces y empezó a bailar allí, al igual que en sus videoclips. Me felicitó por la canción y me ayudó mucho.

G: ¿Y con RedOne?

C: Es un trabajo duro. Es exigente y ambicioso. No tiene límites. Cuando le surge una idea, por muy difícil que sea, la intenta llevar a cabo. Tienes que trabajar mucho, 24 horas durante los siete días de la semana. Lo positivo es que te abre muchas puertas a nivel internacional.

G: ¿Influencias musicales?

C: En España, me encanta El barrio. Es un ídolo. También me gusta Alejandro Sanz, Enrique Iglesias, pero El barrio… siento algo con su música porque pasé una etapa de mi vida en España solo escuchándole a él, y como trabajaba de obrero, de camarero, de cualquier cosa, siempre lo tenía en mis auriculares.

G: ¿Qué opinas de la situación que se vive en la valla de Melilla?

C: Soy artista y me gusta hablar del arte. La política es una cosa complicada para entenderla, por eso la dejo aparcada. Al final, somos humanos, ¿tantas fronteras para qué? ¿Tantos idiomas para qué? Si somos un humano tenemos que ser uno para vivir bien esta vida, pero esto es una filosofía que parece que mucha gente no comparte conmigo. De todos modos espero que haya una solución y se abran las puertas entre nosotros. Al final, todos somos hermanos.

G: ¿Cómo definirías tu música?

C: Universal. Canto en árabe, en español, en francés, en hindú, en inglés… No limito mi voz a una situación, la dejo abierta para que la escuche todo el mundo.

G: Has sido número uno en listas de Líbano, Egipto, Golfo Pérsica. Ahora con ‘Time of our lives’ has tenido éxito en Francia y Bélgica. Aun así, ¿crees que es difícil entrar en el mundo de la música en Europa siendo marroquí?

C: Esa idea no la tenía antes. Pensaba que lo más importante era el arte pero, poco a poco, voy sabiendo que no solo el talento manda en eso. Son muchas cosas. Por eso empezamos con ‘Habibi I love you’, creíamos que iba a tener una buena acogida en Europa pero no entraba en las radios. Lo intentamos una vez y otra vez y otra vez hasta que salió con ‘Time of our lives’, que una de la mayores cadenas de deportes del mundo ha escogido como su himno para el Mundial de Brasil.

Ahora es cuando voy haciéndome un nombre en Europa. No es fácil, hay mucha cola, muchos artistas franceses que quieren entrar, pero seguimos luchando.

G: Tu aportación al Mundial de fútbol es ‘Time of our lives’. ¿Qué quieres transmitir con la canción? Y respecto al campeonato, ¿lo has seguido?

C: Todos somos humanos, somos uno. Que seamos blancos, negros, amarillos, rojos… da igual. Venimos de las mismas personas y salimos de una persona. No tenemos que tener guerras entre nosotros, hay que ser positivo y alegrar nuestra vida, que es corta. Siempre digo que hay dos tipos de personas en la vida: buenas y malas, no hay otra cosa.

En el Mundial iba con Argelia. Lucharon bien, pero no es fácil hacer frente a selecciones tan fuertes. Creo que Alemania puede decir mucho… (risas). Me encanta el fútbol, toda mi vida he jugado y disfruto mucho con él.

G: La palabra ‘fan’ no te gusta, prefieres hablar de gente que disfruta de tu música…

C: Lo que hago es intentar dar el mensaje más importante del arte en general: alegrar el momento de cualquier persona. Trabajo para eso, para que cuando alguien me escuche se sienta feliz. Es una cadena, cuando una persona escucha mi canción y disfruta, yo intento hacerlo mejor para que la siguiente le guste más. No los conozco, pero son mis amigos. La palabra fan es una barrera.

G: ¿Y el futuro?

C: Estoy muy alegre por todo lo que he hecho hasta el momento y lo próximo es mi primer álbum, que va a tener muchas sorpresas, temazos y artistas ‘guapos’. La gente se va a sorprender.

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