Frikadas

PADAWAN POR UN DÍA

Cómo convertirse en sith o jedi en una escuela de Madrid

Todos hemos soñado en alguna ocasión con blandir una espada láser. Desde noviembre, una escuela en Madrid, concretamente en el barrio de Tetuán, imparte clases para que los alumnos, que se inician como padawans, aprendan a dominar los estilos y la técnica de los actores de Star Wars. De 12 años en adelante. Un deporte que lleva practicándose en Italia desde 2006.

jun 06 / 2016

La guerra de las galaxias

Episodio III

No hace tanto tiempo, en una escuela muy, muy céntrica de Madrid, los dos lados de la fuerza se enfrentaban a vida o muerte. Obi Wan Kenobi contra Anakin. El bien contra el mal. Maestro y aprendiz. Haces de luz y energía que entrechocan con un único objetivo: el sabor de la victoria. Nos encontramos en un período de inestabilidad y venganza de los Sith.

Esa escena se ha quedado grabada en la retina de los cientos de miles de fans que sintieron como suya esa batalla, tan mítica como el inolvidable: "Yo soy tu padre". Todos, seguidores y detractores, hemos soñado alguna vez con blandir un sable láser y enarbolar nuestro lado de la fuerza. Por placer. Por curiosidad. Por diversión. Y ahora Ludosport, una escuela situada en el barrio madrileño de Tetuán, enseña cómo manejar esa espada de luz a su propio ejército de Padawans.

"Vi una noticia en 20minutos sobre una academia que había abierto en Bélgica y pensé 'cómo es posible que no exista esto en España'", asegura a este medio Ricardo Navarro, administrativo de profesión e instructor jedi de corazón. Así fue cómo ludosport, una disciplina deportiva que surgió hace 10 años en Italia y que ha expandido sus técnicas por diferentes países de Europa, se asentó en la península el pasado mes de noviembre. En concreto, en Madrid. Siete meses después, el número de alumnos que paga una cuota mensual de entre 55 y 60 euros por dos horas a la semana de clase supera los 100. Una cifra que, según Guillermo Serra, sith cuando su jornada laboral como informático se lo permite, no entraba en sus planes: "Estamos teniendo una grandísima aceptación y desde luego no contábamos con ello".

Para poder vestir las túnicas que ahora lucen con orgullo, Serra y Navarro, los dos cofundadores de la escuela en España, viajaron por separado un verano a Italia para conseguir el título de instructores. No se conocían de antes. Su pasión por Star Wars era el único denominador común de estos madrileños con ganas de importar una disciplina que reivindican como deporte: "Aquí luchamos para conseguir un punto, para tocar al adversario, no para que quede bonita la coreografía". Desde la apertura del centro, compaginan sus trabajos con las clases que imparten por las tardes y los fines de semana. Esperan en un futuro dedicarse "en exclusiva a esto".

Ludosport, que mezcla elementos de la esgrima y artes marciales, conforman siete estilos diferentes. Los nombres de cada uno de ellos, así como las técnicas que los definen, encuentran sus raíces en la saga. Los alumnos comienzan como iniciados, y su vestimenta va cambiando a medida que adquieren destreza y ascienden de rango (iniciado, padawan, jedi, sith, caballero jedi, caballero sith). Una vez se domina el nivel de jedi, llega la decisión que todo el mundo ansía tomar: elegir uno de los dos lados de la fuerza, iniciar la senda en la luz o en la oscuridad. Pero para poder vestir los galones y lucir la túnica de un color en concreto, hay que demostrar la valía al instructor. 

El perfil de los alumnos está bastante "equilibrado". El único límite de edad que imponen está en los 12 años. Y lo más común es que acudan personas que se encuentren en la horquilla de los 20 a los 40. De los 100 aprendices que de momento componen ludosport, la mayoría se siente más atraído por el lado oscuro y los colores rojos de los siths que por el temple de los jedis: "En realidad, todos son muy sith, aunque combatiendo es otra historia".

Escuela padawan

¿Cuánto cuesta un sable?

Los sables de la academia, que permiten cargar la batería a través de un USB, son de color azul. Pero también los hay con luz configurable. A pesar de que no se pueden sacar del centro, los alumnos más apasionados por este deporte se han hecho con su propia espada para seguir practicando en casa. Las más básicas pueden costar 150 euros. Con sonido, según Serra, el precio se encarece, y puede oscilar entre los 250 y los 350 euros. "El filo, la hoja, es de policarbonato, es plástico, muy flexible y resistente", comenta el instructor.

Los guantes y la coquilla en los hombres completan el atuendo -junto con la vestimenta- de todo alumno que se inicie en esta disciplina. "Es un deporte muy seguro, nunca pasa nada, pero hay que proteger las manos porque al final es la parte más expuesta y más sensible. Con el guante no hay peligro".  

Las clases -se denominan clanes- se organizan en grupos de unas 13 personas. De 13 años en adelante. Los primeros 15 minutos son de calentamiento, la última media hora siempre se dedica al combate (el momento más feliz para todos) y el resto del tiempo a practicar las técnicas características de cada estilo. "No hace falta haber hecho esgrima. Yo no había tocado un sable en mi vida, pero al final la experiencia es fantástica", afirma Serra.

Escuela padawan

Más hombres que mujeres

No es requisito imprescindible ser fan de la saga para practicarlo. Igual que tampoco lo es ser hombre. "Hay más hombres que mujeres, pero cada vez se apuntan más chicas", apunta Ricardo: "Es un deporte muy inclusivo". Patricia, de 24 años, es una de esas jóvenes que coge el sable láser con emoción. Su sonrisa es evidente. Esta estudiante de filología inglesa, que se "topó" con Ludosport a través de Facebook, admite tener un lado "muy friki" y ser una jedi hasta la médula: "el lado oscuro es demasiado fácil".

Lo mismo le sucede a Víctor, de 28, que llegó a la escuela arrastrado por la pasión que siente hacia la franquicia de George Lucas, pero también por amor: "Me apunté siguiendo a mi novia. Vinimos a una clase de prueba y nos enganchamos". Desde entonces, utiliza el ludosport como una vía para desestresarse y dejar la mente en blanco. Una vez atraviesa la puerta de la calle Jerónima Llorente 7 se desprende del trabajo y los problemas.  

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