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PRIMEROS CAPÍTULOS

‘Las chicas del cable’: Netflix replica ‘Velvet’ en otro culebrón mil veces visto

Los primeros capítulos de la serie, que se lanza este viernes, son lo que muchos esperaban, para bien y para mal. A diferencia de la serie de Antena 3, demuestra más acierto en el protagonismo femenino.

abr 27 / 2017

Cuando HBO estrenó hace unos meses Big Little Lies, protagonizada por Nicole Kidman y Reese Whiterspoon, la crítica aplaudió casi al unísono su capacidad para realizar una gran serie coral femenina y poner sobre la mesa cuestiones de género actuales y a la vez desmontar prejuicios e ideas preconcebidas. Demostró que las ficciones creadas y protagonizadas por mujeres no son solo necesarias por darles un protagonismo que hace años no disfrutaban con asiduidad, sino porque abordan temas que les tocan de cerca y que antes no conocíamos.

Para gran parte del público y de la prensa especializada estas propuestas resultan mucho más interesantes sencillamente porque descubren voces, historias y enfoques sobre ellas que durante mucho tiempo la televisión había ignorado.

Ese es para muchos el interés de Las chicas del cable, una de las últimas apuestas de la ficción española, especialmente memorable por ser la primera serie de Netflix producida aquí, y a cuyos primeros capítulos ya hemos podido echar un vistazo.

Cuando la plataforma anunció el proyecto saltaron algunas alarmas; hay quien esperaba que la compañía hiciera algo así como una House of Cards enfocada a la crítica y a ganar premios, pero en realidad ha optado por un movimiento de expansión entre la audiencia hispanohablante.

La productora elegida para esta colaboración no podía ser otra que Bambú, creadora de ficciones como Gran Hotel o Velvet, con un legado y una marca consolidada y de amplio éxito en Latinoamérica. Por ello, las sorpresas de Las chicas del cable serán pocas, para bien y para mal.

¿De qué trata exactamente la serie, que llega este 28 de abril con una temporada de ocho capítulos?

Ambientada en Madrid, en el año 1928, narra la relación que surge entre varias trabajadoras de la compañía telefónica. Alba (Blanca Suárez), una mujer con problemas con la justicia, se ve obligada a incorporarse a la empresa para saldar una deuda, y entablará a regañadientes amistad con Ángeles (Maggie Civantos), controlada por su marido, Marga (Nadia de Santiago), tímida, recién llegada del pueblo, pero con ganas de comerse el mundo, y Carlota (Ana Fernández), una revolucionaria hija de un importante militar. La situación de Alba se complica cuando descubre que Fernando (Yon González), un amor de su adolescencia, trabaja en la compañía y sus esquemas morales caen de un plumazo. ¿Está aprendiendo a empatizar gracias a las otras chicas?

En lucha por la libertad y la independencia

Los que hayan inferido en esa sinopsis las claves de las series Bambú están en lo cierto, y esa es precisamente la intención, repetir la fórmula.

Las chicas del cable replica la estructura de sus melodramas anteriores, del amor imposible a la intriga de intereses (aquí una trama de espías y escuchas), pero también sus bondades, el despliegue de producción y ambientación impecable.

Podríamos describirla como una Pan Am, la serie basada en las famosas aerolíneas, a la española: reimagina ambientes de los años 20 y los convierte en algo pop (con una música moderna que en la mayoría de los casos causa una gran extrañeza. ¿Qué mejora de la plantilla Antena 3? Algunos aspectos de la puesta en escena, a cargo de Carlos Sedes (Velvet) y David Pinillos (Refugiados), y el tratamiento del protagonismo femenino.

No es que Las chicas del cable sea una serie tremendamente política, pero plantea con más acierto los conflictos de sus personajes femeninos, el tira y afloja entre la tradición y la modernidad.

A diferencia de Gran Hotel o Velvet, ellas son las únicas protagonistas, sobre todo el personaje de Blanca Suárez, con un debate interesante: es una mujer independiente que no quiere comprometer sus libertades por el amor hacia un hombre, obligada a hacer cosas que considera despreciables, y a la que la empatía hacia otras mujeres le ayudará a encontrar un propósito en su vida.

La serie es un formulaico culebrón de época, pero se aprecia un pequeño avance en el riesgo con el que Bambú, con el equipo de Ramón Campos y Gema Neira, cuenta las cosas. Las chicas del cable es sobre todo una historia sobre amistad y unión femenina, y eso no es algo que veamos todos los días en la ficción española.

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