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ESTRENOS DE FICCIÓN

‘Legión’, una sorprendente rareza a lo ‘X-Men’ en las series de superhéroes

Llega a televisión la última apuesta del género fantástico, creada por Noah Hawley ('Fargo') e inspirada en una historia de Marvel con ligeras referencias a 'X-Men'. Legión es misteriosa y paranoica, una serie de autor en una fórmula que parece haberlo visto todo.

feb 14 / 2017

Un sencillo vistazo a los medios norteamericanos con un mínimo interés en la ficción televisiva basta para darse cuenta de que Legión ha causado sensación en Estados Unidos. Los titulares son tan hiperbólicos como aquellos que se refieren a lo nunca visto, o a la revolución del género de superhéroes, comentarios que cuesta creer en plena época de sobreanálisis e inabarcable oferta seriéfila. Sobre todo si hablamos de la fórmula fantástica de los héroes y heroínas sobrehumanos, a la que el tándem Marvel-Netflix (Daredevil, Jessica Jones) añadió hace un par de años el tono adulto y social que muchos esperaban. En el otro modelo, más juvenil y desenfadado, destacan las ficciones de The CW para DC (The Flash, Supergirl). ¿Se puede decir sobre los superhéroes algo que no se haya dicho ya?

No obstante, es comprensible que Legión (en Estados Unidos la emite FX, y en España Fox TV desde el 13 de febrero) haya generado tanta expectación, pues tiene credenciales realmente interesantes. Por un lado, adaptar una rareza de los cómics de Marvel, la historia de David Haller, hijo del profesor de Charles Xavier, de X-Men, pero alejado de ese origen en temas y en puesta en forma; nació en 1985, de manos del escritor Chris Claremont y del dibujante Bill Sienkiewicz, con una pretendida atmósfera punk. Por otro lado, que el encargado de llevarlo a televisión es uno de los guionistas más estimulantes de los últimos años, Noah Hawley, de la sorprendente serie Fargo, y que el actor que da vida a tan particular personaje es Dan Stevens, conocido por Downton Abbey y la próxima La bella y la bestia.

¿Hay razones para el fenómeno? Sí, las hay; el punto de partida de Legión es una pirueta emocional, estética y narrativa de lo que ya hemos visto en el género de superhéroes. El debut de la serie nos presenta a David Haller (Dan Stevens, magnético), un joven al que diagnosticaron esquizofrenia en su adolescencia, y que desde entonces ha vivido confinado en clínicas psiquiátricas. En su última estancia, conoce a Syd Barrett, una chica a la que se siente inmediatamente atraído, y su encuentro cambiará el rumbo de las circunstancias. Tras un extraño fenómeno en el hospital, David es retenido contra su voluntad, y es entonces cuando descubre que es un mutante, y que los poderes telequinéticos que experimentaba son reales. ¿O le está engañando su mente de nuevo? ¿Cómo afectará su enfermedad a todo esto?

Una propuesta enigmática e imprevisible

Analizar el comienzo de Legión es una tarea para valientes, porque funciona a muchísimos niveles. Lo más destacable es la propuesta narrativa y visual, que no nos extraña en absoluto en la carrera reciente de Noah Hawley (escribe y dirige el primer episodio), pues de él se pueden localizar ciertas claves estéticas (la frontalidad, el punto de vista, la combinación entre la imagen, el sonido y la música). El acabado recuerda en parte al estilo british, con un tono similar a Utopía o Black Mirror, aunque sus referentes son anteriores, sobre todo La naranja mecánica y la estética punk. Todo este dispositivo es imprescindible para introducirnos en la mente de David Haller, un personaje enigmático capaz de todo, de resultar entrañable tanto como inquietante, y en eso podemos decir que Dan Stevens se luce.

Pero, ¿es lo que vemos en Legión real o una trampa del relato? ¿En qué época exacta nos encontramos, y a cuál pertenecen los flashbacks? ¿Es una verdadera conspiración o es todo fruto de la mente de David Haller? Lo más estimulante es que da lugar a todas estas preguntas, y no solo como un artefacto extravagante extraído del imaginario de Noah Hawley, sino como retrato de un superhéroe muy especial. Otras preguntas pertinentes son si Legión logrará mantener ese nivel de serie de autor durante los ocho episodios que componen la temporada (el creador no escribe ni dirige todos los capítulos, importante), y si los espectadores sobrevivirán a esa paranoia más allá de la recta inicial. Puede que Legión no sea una serie revolucionaria, pero aporta al género elementos que otras no: misterio e imprevisibilidad.

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