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TERROR

Los casos reales en los que Stephen King se inspiró para crear al payaso Pennywise

El estreno de la nueva adaptación de la novela ‘IT’ del escritor de Maine Stephen King ha generado todo un fenómeno alrededor de los payasos inquietantes. El origen de la idea para describir al payaso Pennywise tiene que ver con los miedos infantiles, pero algunos casos de asesinos reales tienen la semilla del componente terrorífico de ese monstruoso hombre del saco moderno.

sep 08 / 2017

Probablemente, la idea de utilizar un payaso como gancho terrorífico no era la idea más original de la novela de Stephen King; hay constancia de payasos maléficos en ficción desde principios del siglo XX. Pero desde que su novela se volvió un fenómeno superventas, y que la miniserie de los 90 popularizó al Pennywise de Tim Curry, la figura del bufón pintado nunca volvió a ser vista de la misma forma. Y entre las muchas referencias literarias o de la cultura pop que le sirvieran para concebir su libro, hay un sustrato de realidad que no se puede obviar.

Los hombres del saco, esas figuras de canción infantil para evitar que los niños se porten mal, tiene bases en casos de personajes tristemente históricos por sus asesinatos. De entre todos los asesinos en serie, los que se centran en los niños son el gran tabú. El caso de Pennywise es especialmente aterrador por la fijación con las víctimas infantiles. Por ello, la presencia de estos hombres del saco americanos crearon al monstruo definitivo, el auténtico coco de la sociedad, que no puede hacer nada para evitar que sus miembros más vulnerables desaparezcan.

Por supuesto, hay muchos casos de asesinos célebres que alimentaban las canciones y leyendas sobre el boogeyman. Uno de los más célebres fue Albert Fish (1870 - 1936) un asesino en serie y caníbal también conocido como el "Hombre gris", "El hombre lobo de Wysteria" o "El vampiro de Brooklyn". Él mismo afirmaba haber abusado sexualmente de más de 100 niños, y fue sospechoso de al menos 5 asesinatos. También, en los 60, impactaron los tres crímenes de Charles Schmid (1942-1975), el flautista de Tucson, por su capacidad de atraer a jovencitas, pero nada comparados con las perversiones de Fish.

Albert

En Houston, Dean Arnold Corll (1939 –1973) fue conocido como el “Hombre de los caramelos” ya que su familia poseía una tienda de dulces y que a menudo les regalaba algunos a los niños. Junto con sus cómplices mucho más jóvenes, pasó los años de 1970 a 1973 secuestrando, violando y matando al menos a 28 niños y adolescentes.

Arnold

Durante mucho tiempo, en Nueva York se cuenta la historia de Cropsey, una leyenda urbana que data de los años 50. Trataba de un secuestrador de niños. En Staten Island los niños aprendían desde muy jóvenes a no acercarse a las instalaciones abandonadas de la escuela mental Willowbrook, porque allí habitaba el terrorífico Cropsey. Pero la historia tiene mucho de cierto puesto que hubo niños desaparecidos durante las décadas del 70 y principios del 80 que se achacan a asesinatos de Andre Rand, un extrabajador del frenopático que volvió a vivir en él, como un vagabundo, donde se escondía en los túneles junto a decenas, quizás cientos, de enfermos mentales que estuvieron habitando los lúgubres pasillos de la institución abandonada.

Cropsey

Pero una década antes de la publicación de la novela ‘IT’ de Stephen King fue atrapado un asesino en serie que sirvió de inspiración definitiva de Pennnywise. John Wayne Gacy, que fue conocido como El Payaso Asesino debido a su alter ego, actuaba bajo el sobrenombre de Pogo, con el que participó en eventos de su comunidad y fiestas infantiles cerca de su casa. Gacy confesó que violó y mató a 33 menores de edad, entre 1972 y 1978. Los enterraba en el patio de su casa y pasó 14 años condenado a muerte en la cárcel, creando algunas obras de arte bastante perturbadoras.

JohnWayne

A todos estos casos hay que añadir la extraña historia del pánico a los payasos fantasma de Boston del año 1981. Un caso que ha quedado bastante enterrado en la historia americana pero cuyas repercusiones siguen en la actualidad. Algo importante que es necesario recordar es que antes de los años 80 no había mucha preocupación por los secuestros de niños. Como hemos visto, había suficientes casos para preocuparse, pero por alguna razón no era algo que preocupara a los padres. Sin embargo, en los ochenta aumentó ese pánico particular. Daniel O'Connell, consejero del Distrito Escolar Público de Boston, envió un memorándum sobre hombres vestidos de payasos que merodeaban y buscaban a niños en todas las escuelas. A los maestros se les dijo que observaran a los niños entre clase y clase.

A los padres se les advirtió que estuvieran al tanto de dónde iban sus hijos después de la escuela. La policía de Brookline alertó sobre hombres vestidos como payasos tratando de atraer a los niños en una furgoneta con chucherías. Al día siguiente, alguien llamaba a la policía de Boston para avisar de que los niños estaban siendo acosados por hombres vestidos de payaso, incluyendo uno que estaba semidesnudo. Hubo avistamientos en East Boston, Cambridge y en otras ciudades de la zona: payasos en una furgoneta están tratando de engañar a los niños para que vayan con ellos. 9 de mayo, la policía estaba cuestionando la veracidad de estos informes. Algunos oficiales se dieron cuenta de que ningún adulto, en realidad, había visto a estos payasos, sólo los niños de cinco a siete años. Empezaron a dudar.

La policía de Kansas City fue a investigar avistamientos hasta que realmente encontraron a un payaso en una furgoneta amarilla que fue vista en seis escuelas diferentes. Cada escuela daba la misma descripción del payaso: un hombre con una peluca blanca y dura, la cara pintada de negro, la nariz roja y brillante, una camisa y pantalones negros, con bastones de caramelo por los lados y grandes zapatos rojos y armado con un gran cuchillo. En 1981, los informes de los payasos fantasmas se desvanecieron. La base de la actuación de Pennywise, con disfraz como cebo para atraer a los niños, suena más familiar cuando sabemos que en la novela sólo los niños pueden ver al payaso.

JohnWayne

El temor de que los niños fueran secuestrados por extraños era enorme en los años 80 y 90, y es posible que también los temores de abducción infantil. En las series de televisión había episodios especiales sólo para enseñar a los niños sobre qué hacer si un extraño trataba de agarrarlos. El temor de los secuestros de niños creció cuando se sumó el miedo a los cultos satánicos; algunos pensaban que estos estaban llevando a Lucifer a los niños para sacrificarlos. Lo cierto es que cada año en los Estados Unidos casi medio millón de niños desaparecen. Casi la mitad de los casos tienen que ver con niños abandonados o expulsados de su hogar. Pero a finales de los años 70 y 80 había ansiedad tangente de que los críos estaban siendo robados para ser explotados sexualmente y asesinados. Y la novela de King se gestó y lanzó en medio de ese clima. El impacto de la misma se entiende un poco mejor.

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