Sexo

AMARNA MILLER Y LA INDUSTRIA DEL PORNO

Por qué el porno no es un negocio para pequeños emprendedores

Empresas tan reconocidas como Big Cartel, Vimeo, Paypal o Mailchimp no permiten contenido pornográfico. Que las grandes compañías no quieran verse involucradas en negocios que sus otros clientes puedan considerar inapropiados, solo evidencia que emprender en la industria del porno es una tarea sumamente complicada y un viaje lleno de obstáculos a sortear

may 06 / 2016

Según el último estudio que la página de vídeos gratuitos Pornhub ha hecho público, 4,392,486,580 horas de pornografía fueron consumidas en su web durante el año 2015, 87 billones de vídeos fueron reproducidos y 21.2 billones de personas entraron en la página para disfrutar de un rato de autoplacer. Leyendo estos datos podemos imaginarnos que el porno es definitivamente un negocio lucrativo.

Por este mismo motivo no me sorprende encontrar caras de incredulidad cada vez que confieso que monetizar mi página web es un asunto extremadamente complicado que me quita el sueño todos los meses. Tengo una base de usuarios grande, soy relativamente conocida dentro de la industria y no me quejo del número de visitas que tengo diariamente. Os estaréis  preguntando dónde está el problema; yo os contesto: el porno no es un negocio para pequeños emprendedores.

Y es que el 99% de las herramientas y aplicaciones que ayudan a los comerciantes a la hora de vender sus productos no permiten contenido adulto. Si yo vendiese, digamos... ¡camisetas!, montaría una página web a través de Big Cartel, pondría Paypal como método de pago, enviaría mis newsletters a través de Mailchimp y pondría vídeos promocionales en Vimeo. ¿Sencillo, verdad? Servicios bastante buenos a precios asequibles que permiten que mi negocio crezca de forma saludable. El único problema es que si nos ponemos a leer la letra pequeña, ninguno de ellos permite contenido pornográfico. Léase adulto; léase explícito.

Las grandes compañías no quieren verse involucradas en negocios que sus otros clientes puedan considerar inapropiados, amorales o poco éticos. Y definitivamente el tabú que sigue existiendo en nuestra sociedad en referencia a todo aquello que incluya la palabra "sexo" es lo suficientemente grande como para que nosotros, los trabajadores y trabajadoras sexuales, nos veamos excluidos de ciertos servicios que beneficiarían el crecimiento de nuestras empresas. Herramientas de promoción tan útiles como las redes sociales ejecutan de vez en cuanto una caza de brujas en la que lamentablemente las actrices porno son un objetivo bastante típico. Mi propio Instagram fue cerrado la semana pasada sin motivo alguno (y reabierto un par de días más tarde gracias al apoyo de mis fans y unos cuantos emails pidiendo explicaciones). Está feo decir que apoyas el trabajo sexual.

Recordemos brevemente que los actores y actrices porno no recibimos royalties cada vez que nuestras películas y escenas son reproducidas, así que nuestra única fuente de ingresos son los rodajes. Haces una escena, cobras el mismo día de tu actuación y firmas un contrato normalmente bastante abusivo en el que vendes tus derechos de imagen a la empresa que te está contratando. Dicho contrato incluye cláusulas que permiten a la empresa revender el vídeo a terceros sin informarte, ni que percibas remuneración económica ninguna. También tienen derecho a cambiar tu nombre, tu edad e incluso inventarse tu biografía. Vamos, una joyita.

Nuestra manera de conseguir dinero es poco estable y muy poco segura así que muchos de nosotros decidimos saltar a la piscina y empezar a grabar y vender nuestro propio contenido. Cuando eres tú quien comercializa los vídeos, puedes quedarte con el dinero de las ventas y tener un dinero seguro todos los meses.

Una vez llegados a este punto existen dos opciones: o distribuyes a través de una gran compañía o decides hacer una web y vender por tu cuenta.

Por supuesto este nicho de mercado (actrices y actores porno intentando desesperadamente monetizar su propio contenido) ha sido rápidamente cubierto por una serie de empresas que se dedican a ayudarte a distribuir tus vídeos a cambio de un porcentaje de las ventas (ClipVia, Clips4sale o ManyVids son un maravilloso ejemplo de ello). Te ahorras todos los problemas de tener que crear una página web, gestionar proveedores de pago y lidiar con problemas técnicos pero te encuentras manejando una web que es exactamente igual que todas las demás páginas porno que puedes encontrar en el mercado. No hay hueco para poner un toque personal, mostrar una estética distintiva o diseñar una imagen de marca. Sin contar con que, de nuevo, tu negocio no está en tus propias manos sino en las de una compañía que puede hacer lo que le salga de las narices. Sin ir más lejos, el año pasado la web de distribución de contenidos Clipvia dejó de pagar a sus actrices y actores.

La otra opción es ser tú misma la que crea, gestiona y maneja su propia web. Los pocos proveedores de pago que permiten contenido adulto tienen contratos y tasas extremadamente abusivas y el porcentaje que descuentan de tus cobros depende por supuesto de tu volumen de ventas. Si eres un pequeño comerciante, las tasas pueden llegar hasta el 50%, así que tu ratio de crecimiento es lento, muy pero que muy lento. Si a esto le sumas la imposibilidad de usar la mayoría de herramientas que los emprendedores dedicados a otras áreas de trabajo pueden usar… llegas inevitablemente a un cuello de botella del que es complicado salir.

Por supuesto, podría dedicarme a hacer post patrocinados, incluir banners de publicidad y anuncios, pero mis ganas de hacer las cosas bien me impiden promocionar productos que no consumo y/o disfruto. Como hasta ahora me he negado a pasar por el aro, recibo el dinero por mis productos de las formas más descabelladas que os podáis imaginar.

Este artículo es una manera de gritar a los cuatro vientos que estoy harta de este slut-shaming tecnológico. Y una forma de anunciar que lo más probable es que en algún momento no muy lejano mi web pase a formar parte de algún tipo de network que se dedique a distribuir mis productos. Me da pena ceder el control sobre mi propio contenido, pero definitivamente no encuentro otra manera de poder convertir mi página en el negocio lucrativo que debería ser. Si tenéis alguna sugerencia, siempre son bienvenidas en los comentarios.

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