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TERCERA TEMPORADA

Awkward y las tribulaciones de Jenna Hamilton

¿De la excelencia al desgaste? Awkward, La chica invisible en España, ha estrenado su tercera temporada con apenas fuelle. Aun así, y aunque sea por defecto, es la 'teen fiction' más solvente

may 01 / 2013

Ahora que el verano está a un tiro de piedra, Jenna Hamilton ha finiquitado el suyo y vuelve al instituto con el mismo espíritu pero diferentes preguntas. Awkward, la comedia adolescente que puso la ficción propia de MTV, allá por 2011, en un puesto más que destacable —veremos qué hace la 'cadena musical' con el piloto de Scream—, y que su filial española estrenó como La chica invisible, inauguró su tercera temporada hace unas semanas. Un regreso sin frío ni calor.

Las tribulaciones de Jenna Hamilton —ojo, con spoilers de por medio—, que en su momento nos conquistó por ser mucho más realista, empática y espabilada que las Serena van der Woodsen o Carrie Bradshaw de turno, empiezan a aburrir a las ovejas. Sobre todo después de que haya cambiado a Jake, el yerno que toda madre querría tener, por Matty, el cañero que realmente le gustaba, y aun así no pare de ponerle pegas al asunto. Esta chica es un culo del mal asiento.

De Ésta es mi vida a Daria

¿Qué pasa con Awkward? Puede que tocara techo demasiado pronto. La serie sigue siendo de lo más fresco, atrevido y divertido de la pequeña pantalla norteamericana, pero Awkward ha sido siempre algo más. MTV dio en el clavo con la lucha de Jenna Hamilton (Ashley Rickards) por encajar, sin por ello tener que presentarse a un casting de animadoras; un accidente hace creer a todo el instituto que ha intentado suicidarse, y ahí comenzará su infierno particular.

Los expertos catódicos coincidieron en ello; Awkward tiene lo mejor de las 'teen fictions' más recordadas de los últimos años, la transgresión de series como Ésta es mi vida, que Claire Danes protagonizó en los 90, o la animada y entretenida Daria. El coñazo de la inadaptación, que Jenna vuelca en su blog personal, o el conflicto entre el amor, la popularidad y el sexo formaron un reflejo realista para cualquiera en tan complicada edad, incluso para mayores.

¿El desgaste de Jenna Hamilton?

Sin embargo, a Awkward le ha acabado pasando factura el desgaste al que se someten todas las series. Después de una primera temporada redonda, la ficción profundizó en nuevas tramas que, aunque exprimieron su lado más reflexivo de manera magistral en algunos capítulos —la infidelidad, el deseo y la cuestión materno-filial—, dejaron ver algunas de sus costuras. Sobre todo en lo referente a las rayadas de su protagonista tras cambiar de novio por enésima vez.

Excepto por algunos episodios especialmente simpáticos, y a falta de que Awkward engrase definitivamente la tercera temporada, a Jenna Hamilton acaban salvándole el culo excelentes secundarios —la malísima y patética Sadie; su madre, más adolescente que ella; la consejera del instituto y divertidísima protectora, Valerie—. Al fin y al cabo, y aunque sea por defecto, la de MTV sigue siendo el refugio perfecto de nuestro placer culpable 'teenager'. Pelillos a la mar.

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