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PRIMER CAPÍTULO DEL SPIN-OFF

Better Call Saul: Breaking Bad a medio gas

Volvemos a Nuevo México con un viejo conocido, Saul Goodman, el particular abogado de Walter White. En el primer episodio del spin-off Better Call Saul recordamos la narración corrosiva, cómica y tensa de Breaking Bad. Pero ¿hay algo nuevo que contar?

feb 06 / 2015

Crear un spin-off es una lotería, y la historia de la televisión bien lo sabe. Ha habido spin-offs necesarios (Aída, un ejemplo español), spin-offs oportunos (The Flash, Agent Carter o las mil coincidencias de DC y Marvel), spin-offs inexplicables (¿qué me decís de The Walking Dead?), spin-offs desastrosos (Joey, de Friends) y hasta spin-offs que han superado al original (Frasier, imprescindible). Está claro que las posibilidades son infinitas, pero si tu spin-off es de una ficción en todo superlativa como Breaking Bad, más te vale andar con pies de plomo. Así es como se lo ha tomado Better Call Saul, que debuta el domingo en EEUU, AMC, y el lunes en Movistar Series, en España. Contenida, sutil, prudente… ¿quizá demasiado?

Sus creadores, Vince Gilligan, que firmó la narcótica aventura de Walter White, y Peter Gould, su guionista de cabecera encargado de los grandes momentos de Saul Goodman, sabían que el material iba a ser polémico. El bombazo mediático de Breaking Bad podía ser una ventaja y un inconveniente a la vez, pero la falta de ideas en la cadena AMC, que lleva varios años dilatando el final de sus series y dándoles una segunda vida (volvemos a The Walking Dead) allanaron el camino a este nuevo proyecto. Las reacciones no se hicieron esperar en abril de 2013, cuando conocimos la noticia, ni lo han hecho ahora, cuando la prensa estadounidense y ya parte de la española le ha echado un ojo, y vuelven a coincidir. Promesa, sí, a costa de Breaking Bad.

De vuelta a Nuevo México

El primer capítulo de Better Call Saul nos devuelve al abogado con métodos más expeditivos de Albuquerque, no sabemos dónde, cuándo ni cómo, pero huido de alguna de sus reprobables aventuras. Escondido y cauteloso, Saul Goodman (un Bob Odenkirk acertadísimo) recupera sus anuncios, grabados en VHS, y recuerda sus comienzos. El flashback, que abandona el blanco y negro del prólogo y vuelve al color, nos traslada a 2001, a los tiempos mejores de un hombre más inocente y menos tramposo, esta vez bajo el nombre de Jimmy McGill. Acosado por las deudas y un drama familiar, aprovechará una oportunidad fácil de peligrosas consecuencias…

SaulGoodman

¿Cuál es su verdadera identidad? ¿Qué le llevó a convertirse en el manipulador que vimos en su ficción madre? El episodio piloto de Better Call Saul genera un montón de preguntas que ya responderá si hace falta, porque lo que importa es volver a la historia, a la atmósfera, y eso lo consigue según pasan los minutos. La primera mitad del capítulo se pierde en el contexto del personaje, con un ritmo tímido, cauteloso, que se acercará a Breaking Bad cuando empieza la verdadera acción. En este debut de 40 minutos alcanzamos a ver a un nuevo Walter White, y también esa narración corrosiva, esos momentos de brillantez tensa y cómica de la original.

¿Un nuevo Walter White?

Esas ganas de Breaking Bad que demuestra Better Call Saul es su virtud y además su amenaza. La deriva de Jimmy McGill hacia Saul Goodman es el cuento grotesco de un hombre, víctima de sus circunstancias, que comienza a tomarse la ley por su mano. ¿Se repetirá la trágica historia? ¿No aprendimos nada del profesor metido a camello? Vince Gilligan y Peter Gould van a lo seguro, a los personajes y ambientes al que los espectadores estuvieron enganchados, pero no deberían olvidarse de profundizar en aspectos originales de ese universo. El aire nostálgico es más que necesario, pero repetir el esquema Heisenberg sería, además de doloroso, estúpido.

Esta primera dosis de Better Saul nos obliga a dialogar con la grandeza de Breaking Bad, pero también a rememorar lo menos excepcional. Al igual que el capítulo con el que se estrena su spin-off, los comienzos de Walter White fueron titubeantes, indecisos, hasta que encontró el tono y el relato perfecto en la tercera temporada. ¿Por qué no darle una oportunidad a Saul Goodman? Contamos con lo imprescindible: un Nuevo México tan acogedor como malrollero, un viejo conocido al que apoyar en sus malas decisiones y desdichas, y un montón de guiños (la aparición de Jonathan Banks, Mike en la ficción, es solo uno de los que ya descubriréis) para añorar a una de las grandes series de la televisión. Para lo demás, paciencia y dedos cruzados.

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