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El fin del antihéroe en seis series de televisión

El desenlace de ficciones como Breaking Bad, Boardwalk Empire o Mad Men pone punto y final a la era televisiva inaugurada por Los Soprano. ¿Qué series marcan la muerte de la figura del antihéroe, y cuáles intentan repetir la misma fórmula con mucho menos éxito?

nov 03 / 2014

Dicen que lo poco gusta y lo mucho cansa, y algo así es lo que ha pasado con aquella manida frase de la época dorada de la televisión. Tan cierto como que HBO y Los Soprano alumbraron a finales de los 90 una forma nueva e influyente de hacer ficción es que la pequeña pantalla de calidad actual ha pasado página. Series como The Walking Dead o Homeland han puesto de moda otro tipo de conflictos, mucho más rápidos, adictivos y sangrientos, y otros personajes interesantes, muchas veces femeninos, sin perder la transgresión esperada en estas cadenas.

El antihéroe televisivo que nació con protagonistas masculinos como Tony Soprano ha muerto, lo que no quiere decir que desaparezca de la tele, sino que su novedad y su simbolismo ha pasado a mejor vida. El desenlace de series como Breaking Bad, Boardwalk Empire o Mad Men, que terminará en 2015, así como el debut de otras que intentan emular su fórmula sin éxito, marcan el fin de una era televisiva. Repasamos seis series ideales para despedir al antihéroe.

Nucky Thompson, el hombre tranquilo

Boardwalk Empire es un ejemplo perfecto para ilustrar este cambio de paradigma, y no solo porque su protagonista, Nucky Thompson, ha sido el último en despedirse de la parrilla, hace solo una semana. La serie de mafiosos durante los años de la Ley Seca en EEUU nunca terminó de encontrarse a gusto entre esas dos grandes eras de la tele de calidad, la más sesuda del modelo HBO y la más rápida y sangrienta, a lo Breaking Bad o The Walking Dead.

Al contrario que Tony Soprano (allí se curtió Terence Winter, creador de Boardwalk Empire, de HBO también), más ansioso y visceral, Nucky Thompson fue siempre el hombre tranquilo de Atlantic City, consciente de sus acciones reprobables, perseguido por su pasado, pero a quien los esqueletos del armario no le impedían seguir en el poder. Quizá por ello el personaje al que dio vida Steve Buscemi no acabó de conectar y la ficción no logró ser el fenómeno esperado.

NuckyThompson

John W. Thackery, tras la pista de House

Las nuevas plataformas pisan fuerte, con propuestas interesantes y nuevos protagonistas. Es el caso de Cinemax, la filial fucker y entretenida de HBO, que triunfó con Banshee y ahora cambia de tercio con The Knick. La ficción, sobre los comienzos de la cirugía moderna en el Nueva York de 1900, de los primerizos Jack Amiel y Michael Bleger y con Steven Soderbergh (Contagion) tras las cámaras, cuenta con uno de estos despreciables líderes pasados por chapa y pintura.

John W. Thackery (Clive Owen) es el doctor House de la tele más adulta, un cirujano racista y adicto a la cocaína y los burdeles que, aun así, provoca simpatía gracias a su mente brillante y a sus ramalazos de buen corazón. La elección es curiosa: The Knick vuelve a un prota antipático demasiado clásico para una plataforma de abonados pero que funciona a las mil maravillas.

TheKnick

Mad Men, el mito de EEUU

El mundo de la publicidad, un creativo amargado por sus propios fantasmas y una metáfora de EEUU en plena época post 11S. Aunque ambientada en los años 60, lo que supuso un boom de nostalgia pocas veces visto en la cultura popular después de su estreno en 2007, Mad Men es la historia del auge y la caída del American Way of Life en la piel de Don Draper. Un Jon Hamm de aplauso unánime, último antihéroe de culto, que se despide para siempre en 2015.

La marcha de Don Draper de la pantalla de AMC pondrá punto y final a la creación de este tipo de personajes masculinos, al menos aquellos brillantes que aportaron algo nuevo. Lo original de Mad Men, que llegó para enamorar a la crítica diez años después de Los Soprano, fue saber retratar las amarguras diarias de un hombre prosaico, cotidiano, como cualquiera de nosotros.

DonDraper

Bill Masters, más despreciable que brillante

A mitad de camino entre el científico visionario de John W. Thackery y el esposo traumado de Mad Men encontramos a Bill Masters (Michael Sheen), de Masters of Sex, la última revolución de Showtime (Dexter, Homeland) que en su segunda entrega se ha convertido en otro flop seriéfilo. La ficción sobre los pioneros en la investigación del sexo en EEUU en los 60 tiene como guía de excepción a un doctor despreciable con el que es imposible identificarse.

Bill Masters, inspirado en el famoso ginecólogo real, es un hombre eternamente insatisfecho y deprimido, tan pusilánime en lo sentimental por los abusos que sufrió en su infancia (recurso demasiado visto) como brillante en su trabajo, una virtud insuficiente entre tanto defecto. ¿Un personaje a medio construir o el síntoma terminal de que el antihéroe no es comodín de éxito?

BillMasters

Frank Winter, sin carisma ni empatía

Ese científico loco al que lo que mejor se le da es joder la vida a los que están a su alrededor es a lo que recurre también Manhattan, la bien recibida apuesta estival de WGN America, para mimetizarse en la televisión de calidad. Aunque la serie, sobre el proyecto que dio lugar a la creación de la bomba atómica en EEUU, tiene sus virtudes (y también sus ratos muy soporíferos), el personaje de Frank Winter, interpretado por John Benjamin Hickley, es uno de sus lastres. Un investigador, adivinad, infiel y obsesionado con la destrucción y la guerra que no aporta carisma ni empatía más allá de ser otro capullo recalcitrante al frente de una ficción.

FrankWinter

Ray Donovan, otro Tony Soprano 'de pega'

Cerramos el círculo con el personaje que prometió resucitar a Tony Soprano para esta nueva década televisiva, Ray Donovan, de la serie que Showtime estrenó también durante la pasada temporada, y que terminó fagocitado por sus propias pretensiones. Liev Schreiber (Scream) da vida a un fixer de famosos, encargado de enterrar las mentiras, incluso las más sangrientas, de las estrellas de Hollywood cuando ni siquiera sabe manejar los delitos en su familia, sobre todo los de su padre (encarnado por Jon Voight), un boxeador ex convicto. Los conflictos demasiado clásicos y la rancia construcción del protagonista hacen de la serie más postureo antiheroico.

RayDonovan

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