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SEXTA TEMPORADA

La historia según Mad Men

¿Qué no se ha dicho ya de la sexta temporada de Mad Men? Incómoda pero acertadísima, amarga, caótica y psicotrópica, y todo para bien. Por ello cambiamos de tercio. ¿Cómo escribe la serie los anales de la historia yanqui?

jul 01 / 2013

Resaca de Mad Men. Al igual que Juego de Tronos, Breaking Bad y Homeland, Mad Men es de esas series que te dejan hecho polvo tras su último capítulo, y eso que en muchas 'nunca pasa nada', como estamos acostumbrados a oír. 

La serie de Matthew Weiner y equipo se despidió hace una semana de su sexta temporada, en la que precisamente parecía no pasar nada hasta que todas sus piezas encajaron y nos dejaron a todos con la boca abierta y a Don Draper en un descansillo de su bajada a los infiernos, la deconstrucción del mito yanqui. ¿Subirá o bajará? 

Hoy recuperamos (con algún que otro spoiler) algo que Mad Men siempre borda y de lo que poco se habla, el discurso histórico, que pasa siempre por el filtro de los personajes y deja perlas sobre una 'época dorada'. ¿Cómo escribe Mad Men las memorias norteamericanas?

La publicidad: realidad y apariencia

El mundo de la publicidad es uno de los grandes mitos del imaginario cultural estadounidense, y también uno de sus gremios de oro. Mad Men se sirve de la intrahistoria de Sterling Cooper, una de las empresas publicitarias de Madison Avenue, una industria en plena puesta de largo a comienzo de los años 60, para hablar de los miedos e inseguridades de la burguesía yanqui

La sociedad norteamericana se encontraba entonces en una época abocada al cambio, positivo en lo social y negativo en lo político pero siempre perturbador. El retrato de lo publicitario es una ironía sobre cómo camuflar esa revolución con imágenes del status quo de los años 50. Los créditos de la serie y Don Draper, el perfecto publicista, fueron una declaración de intenciones.

¿El fin de la esperanza? 

Los sixties son una década por las que los norteamericanos sienten una gran nostalgia, y a ello le debe AMC parte del éxito de la serie, que además desencadenó toda una tendencia retro en la moda y en lo cultural. ¿Será porque simbolizan los últimos años de esperanza política? ¿La calma antes de la tempestad? ¿La lucha por los derechos civiles antes de la horrible Vietnam?

Mad Men retrata tres duros momentos para la sociedad norteamericana, tres magnicidios con cinco años de diferencia: el asesinato de John Kennedy en 1963 y los de su hermano, Robert Kennedy, y Marthin Luther King en 1968. Acontecimientos que marcan importantes capítulos en la ficción: los pocos valores positivos de sus protagonistas están en juego más que nunca. 

Entre Corea y Vietnam

La guerra hace siempre sombra, a veces imperceptiblemente, a Don Draper y a su equipo en Sterling Cooper. Los que por entonces eran maduros profesionales curaban todavía las heridas de la guerra de Corea (1950 a 1953) mientras veían a los jóvenes marchar a la batalla mortal de Vietnam en los tardíos 60. La muerte y la angustia frente al futuro rondan siempre a Mad Men.

El hecho de que protagonistas de la serie como Roger Sterling o Don Draper lucharan en Corea (donde Dick Withman comenzó a trabajar en la mitología Draper, el hombre hecho a sí mismo) y arrastren el miedo a que los jóvenes sufran lo mismo imprimen valores que están siempre en Mad Men. ¿Es también por ello que Draper se sacrifica por sus hijos en la sexta temporada?

Del 'hippismo' a las drogas

De la comuna hippie al porro, del 'hare krishna' al LSD, de la indigencia a la heroína. Aunque los chicos de Sterling Cooper no se quiten la corbata y el traje ni en las citas de hotel con amante de por medio, Mad Men aporta una visión muy particular de los movimientos sociales; desde la primera querida 'perroflauta' de Don Draper al 'chutazo' iluminador del jefe, Roger Sterling.

Lo que para muchos eran curiosidades culturales aparecen en Mad Men como una forma de escapar del aburrimiento de la alcoba y el despacho, o de alcanzar, de manera cómica, cierto conocimiento superior. Del capítulo en que Sterling descubre que no quiere a su mujer a los 'amarillos' de Don Draper, que dan rienda suelta a la Mad Men más simbólica y psicotrópica.

Sangriento mayo del 68

El cambio que Mad Men siempre ha rondado estalla en 1968, año en que se ambienta la sexta temporada de la serie, por algo la más amarga. La pérdida de control es total, no solo para Don Draper y compañía con sus males de clase media, también en lo político y lo social. El estado policial derivado de las revueltas y la violencia en las calles nos acercan al final de Mad Men. 

El mayo del 68 de París y el de Berkeley, en California, epicentro de la movida sixties en Estados Unidos, se plantan en el Nueva York de Mad Men, donde la sangre de los disturbios se convierte en el pan de cada día. Don Draper intentará enmendar su pasado a través de futuro de sus hijos, desconcertante en tan caótico panorama. ¿Será este sacrificio su redención final? 

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