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POLÉMICA LGTB

La tensión sexual lésbica en Swan Queen

El romance entre Emma y Regina, protagonistas de Érase una vez, es uno de los últimos deseos del fandom televisivo. ¿Cuánto hay de ficción? ¿Y de reivindicación? El shipping gay es un fenómeno muy interesante de la pequeña pantalla

sep 29 / 2014

Los fenómenos de la ficción para llegar al público son inexplicables, y el shipping, que sucede cuando los fans de una serie reivindican un romance que no existe, es uno de los más curiosos. ¿Depende solo de ellos o es un juego de los creadores para lanzar mensajes todavía vetados a la televisión en abierto? La última polémica al respecto, con apuntes LGTB, que protagoniza Érase una vez con un gran revuelo entre el fandom homosexual, es un caso interesante para sus seguidores pero también para aquellos interesados en lo que se mueve más allá de la pantalla. ¿Están enamoradas sus protagonistas, Emma y Regina? ¿Es OUAT la nueva Xena?

Érase una vez, la serie de ABC basada en cuentos populares, que estrenó ayer los episodios de la cuarta temporada, ya demostró su valentía a la hora de crear relaciones entre los personajes con la tensión sexual entre Aurora, la bella durmiente, y Mulán, la princesa asiática. Pero no es esa pareja lésbica la preferida por sus incondicionales sino Emma Swan, hija de Blancanieves y el Príncipe, y Regina Mills, la 'evil queen' de la historia. Este movimiento 'shipper' responde al nombre de Swan Queen (suelen crearlos a partir de los nombres de los protagonistas, como si de Brangelina se tratase), derivado en Sween o Morrilla, por Jennifer Morrison y Lana Parrilla.

Un movimiento incansable

Lo que hasta aquí parecerá a muchos una broma divertida es algo que sus miembros se toman muy en serio. Los 'swanqueeners', que nacieron de la química entre Emma y Regina, líderes del bien y el mal pero madres coraje, se mueven como pez en el agua en internet y redes sociales. Vídeos, GIFS, hashtags y fanfics (relatos inventados, en este caso románticos) son sus armas, y webs y blogs como Afterellen, un foro imprescindible de temática lésbica ('después de Ellen', la serie en que Ellen DeGeneres salió del armario), su altavoz. Llegaron incluso a reivindicarse con camisetas 'shipper' en el evento que Érase una vez protagonizó en la última Comic Con estival.

Pero el gozo de los 'swanqueeners' acabó en el pozo (¿el de Storybrooke?). En una entrevista a Afterellen Lana Parrilla confirmó que el romance entre Emma y Regina formaría parte solo del fandom, no de la serie, pero alabó la incansable labor de sus seguidores. El 'shipping gay', que fue el primero en surgir en los años 60, con el capitán Kirk y Spock en Star Trek, y ha llegado a nuestros días en series como Supernatural o Teen Wolf, es uno de los más aclamados. No solo por los seguidores; también por los especialistas televisivos que ven en ello una reivindicación casi política, la de la visibilidad y normalización de los personajes homosexuales en televisión.

SwanQueen

'Xena: la princesa guerra' y 'Hora de aventuras'

El 'shipping lésbico' es un caso muy particular dentro del movimiento LGTB, sobre todo por los vicios de la representación de este colectivo femenino en la pequeña pantalla. Las lesbianas en televisión han sido peor tratadas que los hombres gais, sometidas aún a más estereotipos (de la 'erotificación' como objeto sexual a cuestiones como la familia y la maternidad) y aún más invisibles si cabe. Por eso fue tan paradigmático el ejemplo de Xena: la princesa guerrera, 'ship' histórico, o el de Princesa Chicle y Marceline en la actual Hora de aventuras: vivieron como un guiño para los fans hasta que los creadores confirmaron que sus protagonistas son lesbianas.

Desde su alejado refugio en redes sociales los ruidosos 'swanqueeners' nos han enseñado una lección muy interesante, la de que tan apasionante es lo que nos ofrece una serie de televisión como la manera en que su público la recibe, la interpreta, la despieza y la integra en su propio imaginario. ¿Es la tele la que nos enseña, incluso sorteando las limitaciones de lo políticamente correcto que la industria se pone a sí misma, o somos nosotros los que la hacemos avanzar? El de Érase una vez es un punto de partida ideal para conocer las bondades del 'shipping': quizá el amor entre Regina y Emma sea solo un sueño, pero ahora tenemos libertad para defenderlo.

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