Starz

15º ANIVERSARIO

Las hijas de Sexo en Nueva York

Quince velas ha soplado esta semana una serie legendaria de HBO. Sexo en Nueva York revolucionó en 1998 la 'ficción femenina' tanto como la crítica hacia ellas

jun 07 / 2013

Aún hoy, cuando Sexo en Nueva York sopla sus quince velas, años después de que se haya consagrado como una de las grandes e influyentes series de televisión de la historia, no está del todo bien visto que seas un incondicional de Carrie Bradshaw

Hoy, cuando triunfan series como Homeland, en que una agente de la CIA se enamora de un terrorista islámico, o Juego de Tronos, que no tiene compasión ninguna por sus protagonistas, las 'ficciones femeninas' están sometidas todavía a la autocensura de la industria y al cruel rasero de la crítica especializada

Es por eso que hay que hacer una excepción y, nos guste o no Sexo en Nueva York, reconozcamos su papel en el imaginario colectivo al igual que muchos alaban Los Soprano cuando no han visto ni dos segundos de su cabecera. Sexo en Nueva York es arquetípica, empalagosa, mamarracha y un tanto clasista, pero es la primera ficción de nuestra era, décadas después de la importantísima La chica de la tele (1970) de Mary Tyler Moore, protagonizada por mujeres que, más allá de las charlas sexuales nunca vistas, se reía del rancio patriarcado de los años 90.

El ejemplo de Showtime

Muchas series llegaron después con el sambenito de la inspiración —en 1997, un año antes del estreno de Sexo en Nueva York, de HBO, Ally McBeal puso su granito de arena en Fox, cadena generalista, no plataforma de pago, sometidas a la autolimitación de las tramas románticas o al ojo generalmente machista de los expertos televisivos. En 2004, la también network ABC se atrevió con Mujeres desesperadas, de Mark Cherry, que dio una particular y criticada vuelta de tuerca, de lo ideal a lo sangriento y perturbador, a la tradicional ama de casa norteamericana.

Fue el ejemplo de Showtime, la cadena de cable que durante muchos años estuvo enfocada a la audiencia femenina, la que empezó a ir más allá del 'soy moderna y tengo follamigos pero lo que quiero es un novio'. También en 2004 saltó a su parrilla The L World, la 'versión lésbica' de Queer as Folk si nos ponemos reduccionistas, una representación de lo homosexual un tanto estereotípica pero necesaria. Un año más tarde llegó la revolucionaria Weeds, curiosamente una de las menos atacadas, sobre una joven viuda que se mantiene de la venta de marihuana.

La crítica machista

La crítica especializada de la última década despellejó, con razón o sin ella, las series de chicas centradas en lo romántico por no apoyar la revolución y ponerse a quemar sujetadores tanto como las que proponían modelos femeninos más transgresores, algunos incluso despreciables. 

En 2009, Showtime estrenó United States of Tara y Nurse Jackie, sobre mujeres con trastorno de personalidad o adictas a las drogas; en 2010, The Big C, sobre una mujer que se enfrenta al cáncer. La tendencia crítica parece cambiar poco a poco, aunque sean casos muy particulares. 

El paradigma al respecto es The Good Wife (2009), sobre Alicia Florrick, que abandona al infiel de su marido, recupera su trabajo y se vuelve una 'bad-ass' en lo profesional. La ficción de CBS es uno de los ojitos derechos de los expertos, y se la equipara a las potentes series del cable, pese a estar protagonizada por una mujer que equilibra sus facetas de buena madre y abogada ambiciosa de forma a veces cuestionable. Otros ejemplos son la Sarah Linden de The Killing y la Carrie Mathison de Homeland: mujeres entregadas a su trabajo y cuestionables en lo personal.

Excepto dos ejemplos recientes de HBO, Veep y Enlightened, las series creadas e interpretadas por mujeres en las últimas temporadas retoman esa visión amorosa desde un punto de vista mucho más cínico. Awkward, New Girl, Dos chicas sin blanca y The Mindy Project usan ciertas fórmulas, la teen fiction, la sitcom o la comedia romántica, para negar el estereotipo. A través del retrato generacional lo hace la última grande, Girls, digna heredera, al menos de influencia, de Sexo en Nueva York. Un diálogo de creación, también de crítica, con 15 años de diferencia.

Síguenos en Facebook para estar informado de la última hora:

NOTICIAS RELACIONADAS

Comentarios