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REDEFINIENDO LA ENFERMEDAD

Sick Woman Theory: El alegato de Johanna Hedva para hacer visible y menos vulnerable el cuerpo enfermo

"¿Cómo lanzar un ladrillo contra un banco si no te puedes levantar de la cama?" Es la pregunta que formula la artista y escritora americana Johanna Hedva en su proyecto Sick Woman Theory: un testimonio desde la enfermedad que persigue romper el trauma del dolor que no se ve, una semilla para dar voz y espacio a aquellos que la sociedad y el sistema clasifica como enfermos por no encajar en el molde que esta establece como "normal"

ene 22 / 2016

“La enfermedad y la imaginación individualizan la biografía”
Gonçalo M Tavares

Si hay un libro que viene a mi cabeza de forma constante y la mayoría de las veces sin darme cuenta, es Atlas do corpo e da imaginação del escritor portugués Gonçalo M Tavares. Como una especie de enciclopedia, Tavares traza un imaginario magnífico sobre las relaciones del individuo con diferentes situaciones y temas. Aquí la enfermedad, la inteligencia, la ciudad, el dolor, la identidad y hasta el propio discurso se convierten en diferentes constelaciones que siempre tienen en común la misma estrella: el cuerpo

Atlas do corpo e da imaginação

Gonçalo M Tavares disecciona diferentes acontecimientos que tienen lugar en nuestro organismo y presenta sus posibles y a veces adversas consecuencias, ya no solo en nuestro propio cuerpo, sino en nuestro día a día, en nuestras relaciones, e incluso en la ciudad donde vivimos.  

Dolor, enfermedad y ciudado

"...podremos, en este punto, encarar el dolor o la enfermedad como limitación política de la libertad corporal, política porque el cuerpo es tanto menos influyente en la ciudad cuanto más un determinado dolor o una determinada enfermedad, le impide salir hacia fuera, hablando y actuando de modo libre; la enfermedad impide la libertad individual ya que hace del cuerpo un esclavo que actúa como si se diera la vuelta hacia dentro, un esclavo que obedece a lo de dentro. De esta forma, sólo serán políticamente libres los hombres saludables o los hombres cuya enfermedad o dolor físico permanezcan a niveles muy bajos y controlados. La intensidad de la intervención individual en una ciudad disminuye con el dolor y la enfermedad: si todavía no te has liberado de una parte de tu cuerpo, ¿cómo quieres exhibir tu libertad públicamente? sólo hay pólis con cuerpos saludables. La pérdida de la libertad en las palabras y en los actos del hombre enfermo residirá entonces simplemente en lo siguiente: él es un esclavo del deseo de terminar con su dolor y su enfermedad. Cualquier opinión o comparación tendrá siempre como telón de fondo este deseo individual que rebaja cualquier deseo de bienestar colectivo. Más urgente que defender cualquier ley que mejore la vida de la cuidad, para el cuerpo enfermo está su cura; esa voluntad incalculable de alcanzar el placer máximo que es la ausencia de dolor después de un periodo prolongado e intenso de éste. Tienes tantos dolores que no puedes ser libre, es algo que se podría decir, y es como la condición de salud individual interfiere en el concepto público de participación. Los cuidados de la salud pública son, también, en mi opinión, cuidados de política pública, son sistemas que defienden simultáneamente organismos corporales privados y, con esto, el bienestar público y la libertad pública de discusión. No discutiría contigo si tuvieras dolor o estuvieras enfermo, pues no estaría discutiendo con un hombre libre."

(Fragmento de Atlas do corpo e da imaginação. Traducción de María Sánchez)

La artista y escritora americana Johanna Hedva se encontró con esta especie de dilema que presenta Tavares en el párrafo anterior. Mientras las calles de su ciudad se llenaban de voces y pancartas contra la opresión y brutalidad policial hacia los negros, ella no podía ni siquiera salir de la cama, vestirse por sí misma, seguir una conversación o hablar. Su enfermedad crónica se lo impedía. Fue cuando se preguntó "¿Cómo lanzar un ladrillo contra un banco si no te puedes levantar de la cama?" 

Johanna Hedva

¿Cómo protestan los enfermos? ¿De qué manera se hacen oír los discapacitados? ¿Qué espacio ocupan las personas que cuidan de ellos? ¿Cómo levantar un puño débil e invisible? ¿A dónde van los cuerpos que no ocupan las calles simplemente porque no pueden?

Con este tipo de cuestiones nació el proyecto de Hedva, Sick woman theory, con un fin claro y conciso: el de redefinir el concepto de estar enfermo. Vivimos en una era donde lo innombrable y desconocido cada vez tiene menos espacio. Y es que siempre queremos dar nombre a las cosas. Apoderarnos de ellas. Darles el sitio que creemos adecuado. Algo parecido pasa con la enfermedad. Necesitamos nombrarlas. Clasificarlas. Enumerar sus síntomas y lesiones. Domesticarlas. Hacerlas vulnerables, alcanzables. Nuestras. Y cuando se nos escapan o simplemente no podemos tratar con ellas, nos avergonzamos, les quitamos voz, las escondemos. 

Ha sido en la revista Mask magazine donde Johanna Hedva ha contado acerca de su manifiesto, de sus lecturas y preguntas, de su enfermedad y de su propia vida. Porque para la artista, un cuerpo enfermo no es solo aquel que sufre y padece una patología, sino aquel que no puede trabajar. Sick woman theory no solo habla de la enfermedad y del cuerpo, sino que las enfrenta con la sociedad en la que vivimos, de la que formamos parte. Un cuerpo enfermo también es aquel que no puede trabajar. Y hasta que no nos recuperamos de la dolencia, no volvemos al trabajo. ¿Pero qué ocurre si para ir a trabajar necesitas un tratamiento y una atención médica que no te puedes costear? ¿De qué segmento de la sociedad comienzas a formar parte?

Johanna Hedva

Johanna Hedva se declara anticapitalista y para ella, su alegato es una manera de luchar contra el sistema. Ella misma escribe que Sick Woman Theory también es el niño que se porta mal en clase, el loco que canta por la calle, los descendientes de los nativos que fueron desterrados de su tierra, la refugiada que se ahoga con su bebé en brazos en el mar, el chico que se muere de hambre al otro lado de la calle, el autista, el enfermo, la misma muerte. Lo antagónico a todo lo que el sistema necesita para perpetuarse. Antes creía que la poesía y el amor eran las formas de lucha más eficaces contra todo esto. Ahora cree que la mejor manera para resistir y sobrevivir es la del cuidado. Cuidar tanto de los otros como de uno mismo. Abordar la vulnerabilidad y la fragilidad sin miedo, sin que tengamos pudor ni asco de la palabra enferma, del marginado, del diferente. Dar voz al fin al cuerpo invisible. 

Johanna Hedva

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