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PROTESTA Y ARTE

Combatir los 'pinchos anti-sin hogar' con colchones y libros

Un grupo de activistas británicos se ha unido para luchar contra los pinchos que impiden dormir a personas sin hogar en algunos soportales de Londres. Para ello han colocado colchones y estanterías con libros encima de los polémicos obstáculos. Quieren convertir las zonas plagadas de clavos en zonas comunes y cómodas para todos

jul 26 / 2015

Se hacen llamar 'Anti Anti-Homeless Spikes' (Anti pinchos anti-sin hogar) y han declarado la guerra total a los locales y propietarios ingleses que han decidido colocar pinchos en sus portales para que no duerman allí personas sin hogar. Para ello el grupo, formado por artistas y activistas de todo el país, ha optado por la originalidad y la desobediencia. Usando colchones y libros como armas.

Con solo un Tumblr y un poco de imaginación han conseguido poner sobre la mesa un debate polémico que ya estaba bastante apagado. "Vivimos en una ciudad donde se anda como en un régimen marcial. Nos dicen por dónde nos debemos mover, dónde nos podemos sentar y en que sitios somos bienvenidos, siempre y cuando puedas gastar dinero o lo tengas", critican los activistas en su blog.

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Por ello han decidido tomar medidas y acabar con estas políticas llevadas a cabo por los gobernantes de algunas ciudades británicas desde hace unos años. Quieren recuperar la calle y acabar con unas propuestas que, según aseguran, tienen como objetivo evitar que las personas se muevan libremente y usen el espacio público.

De momento han empezado por una acción en Courtain Road, un barrio muy reivindicativo y clave para el mundo del arte en Londres, pero aseguran que solo es la primera y que vendrán muchas más. "Elegimos empezar por Courtain Road (en la zona este de Londres) por tener un simbolismo especial para los artistas. Tanto en las esquinas como en los bajos de todo el barrio estaban los estudios usados por los artistas que no podían permitirse otros locales más caros para trabajar y vivir", comentan.

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Han optado por tapar los pinchos de la zona donde se sentaban y convivían y convertirla en una especie de cama con una estantería llena de libros al lado. Un lugar confortable para todo el que pase por ahí.

La elección de los libros también fue algo muy cuidado para hacer de la pequeña estantería portátil, una librería reivindicativa. En ella se podían encontrar títulos como 'Getting By: Estates, Class and Culture in Austerity Britain' de Lisa Mckenzie e incluso artículos de prensa en contra de la política urbanística llevada a cabo por el gobierno de la capital británica.

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Todo para mover las conciencias de los ingleses y acabar con unas medidas polémicas desde que se propusieron. Recuperar las calles como espacio público para todos. "Independientemente de si usted tiene en propiedad o alquila alguna casa, las calles son nuestras", concluyen en su manifiesto.

Seguirán reivindicando la recuperación de las zonas comunes siendo siempre fieles a su eslogan: "Convirtiendo diseños urbanísticos irrisorios en lugares hospitalarios".

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