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PRÁCTICAS AL LÍMITE

La edad de oro de las disciplinas de montaña

Las últimas tendencias en deportes se trasladan a las alturas, con el único objetivo del disfrute (extremo) de la naturaleza. Su constante innovación y búsqueda de experiencias nuevas son producto de la edad dorada que vive España en este tipo de deportes

may 09 / 2014

La competitividad pura, dura y clásica de los deportes deja paso a la práctica individual del disfrute extremo en la montaña. Aunque siempre habrá gente jugando al fútbol y al baloncesto en las pistas del barrio, el laboratorio de innovación del deporte y la nueva instalación deportiva municipal es el campo.

Hace unos años, no se veía más allá del alpinismo y la escalada, pero a los pocos practicantes se les quedaron cortas (y bajas) las piedras y las montañas. Su constante innovación y búsqueda de experiencias nuevas son producto de la edad dorada que vive España en este tipo de deportes.

Locos por el 'puenting'

La asociación deportiva Highjump representa perfectamente esas ansias de innovación. Un grupo de amigos locos por el puenting decidió hace dos años empezar a ofrecer este tipo de saltos, de unos 20 metros de altura, a quien quisiera pasar un buen rato. La cosa se les ha ido de las manos y han acabado saltando ellos desde un barranco en Noruega (a 250 metros de altura), sin paracaídas, en una modalidad llamada 'rope jumping'.

El 'rope jumping' permite hacer saltos desde la altura que uno quiera —siempre y cuando lo permita la cuerda— y sin necesidad de abrir el paracaídas, mediante un complejo sistema de cuerdas que maximiza el tiempo de caída libre. Actualmente, Highjump es el único equipo profesional de la Península que practica este deporte, que empieza a expandirse por España después de años de crecimiento en Europa del Este y EEUU. Dan Osman, probablemente el escalador más famoso de la historia, fue el primer experto conocido en practicar este tipo de salto. De hecho, falleció haciendo un salto de 'rope jumping' cuando, por desgracia, la seguridad y los sistemas de cuerdas no estaban todavía lo suficientemente desarrollados.

También pegan fuerte los juegos de equilibrio. El 'slackline', que consiste en caminar de un lado a otro sobre una cinta amarrada a dos puntos fijos, es el ejemplo más claro. Además de intentar conseguir el trayecto más largo, dentro del 'slackline' existen otras modalidades. Por ejemplo, la 'trickline': jugando con la tensión de la cinta, permite rebotar, hacer trucos y volver a caer sobre ella. En el 'highline', la cinta se coloca a gran altura (y van amarrados a una cuerda de seguridad, obviamente).

Hace pocos meses, el austriaco Mich Kemeter completó, en una travesía de 20 minutos, un 'slackline' de 250 metros de longitud sobre un lago perdido en los Alpes. El récord de 'hihgline' lo tiene Carlos Zúñiga con un ejercicio a unos 1.000 metros de altura.

Vuelta a los orígenes

«Hay una vuelta a los orígenes. A todo el mundo le gusta el contacto con la naturaleza», cuenta Carlos Suárez, escalador y alpinista profesional. Su currículum deportivo da vértigo. Actualmente está más enfocado al salto base, pero Suárez ha hecho más de 600 saltos de paracaidismo, vuelos con mono de alas y otras tantas modalidades.

Por su parte, Alberto Rocasolano, Beto, es uno de los mejores escaladores de España en modalidad 'boulder', que consiste en escalar pequeños bloques de entre 5 a 8 metros sin cuerda y con pasos a máxima intensidad. Hace siete años, probablemente el 'bouldering' solo lo conocían cuatro amigos de algún pueblo de la sierra, pero en los últimos años sus practicantes se han multiplicado.

«Este bombazo se debe a nuestra propia naturaleza, ir al campo nos hace sentirnos en armonía con el paisaje, la fauna y la flora. Sustituyes el claxon de los coches por el canto de los pájaros», cuenta Beto. La escalada requiere un esfuerzo sobrehumano. Sus dedos están inflamados y endurecidos por los golpes contra la roca y la definición de su cuerpo permite descubrir músculos que muchos no sabrán ni que existían.

Bouldering

En la sierra, por lo general, la competitividad desaparece. Cansados de la lucha continua del fútbol y de la mayoría de los deportes que se inyectan en vena desde que uno es capaz de dar sus primeros pasos, los aficionados a la montaña pelean contra sí mismos, su mente y la naturaleza. Según Beto, «querer superarte mediante la lucha de ascender una roca te hace crecer como persona».

De momento, son disciplinas minoritarias, pero con mucho futuro. «El fútbol lleva toda la vida, pero a estos deportes les queda mucho camino por recorrer», opina Adrián, socio fundador de Highjump.

Reinventar los juegos de equipo

No solo los deportes individuales nacen, crecen y evolucionan. Aunque a un ritmo más lento, los de equipo y por parejas también cambian y se ponen de moda. Incluso así, el fútbol siempre será la última e infinita tendencia.

Si algún deporte nuevo se está expandiendo en España es el '360ball', un juego de raqueta por parejas que mezcla la rapidez del squash, la pared del pádel y el tablero del ping-pong. Los cuatro jugadores, sin una división del campo marcada, deben pasarse la bola entre ellos al menos dos veces y lanzarla sobre una plataforma circular para que rebote de la forma más difícil posible para los rivales.

El clásico vóley-playa también evoluciona en territorio nacional. Lo nuevo se llama 'bossaball', se inventó en España y se juega sobre una estructura hinchable con camas elásticas en el centro. Cuatro jugadores en cada equipo intentan marcar puntos como en el vóley, pero por los aires.

El 'frisbee' siempre ha estado de moda en EEUU, pero pocos dirían que tendría éxito cuando profanase las sagradas yardas e intentase mezclarse con el fútbol americano. 'Ultimate frisbee' sustituye la pelota por el disco volador. En EE UU se enseña en clase e incluso tiene su propia liga universitaria. Aquí contamos con una veintena de equipos y hasta tiene una federación.

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