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UN GROUPON A LA INVERSA

Cashmob, un fenómeno solidario que funciona en el barrio

Un poco de música, algo de catering y mucho colorido. Los 'cashmobs', ingenio mediante, estimulan los comercios de barrio y animan a la gente a consumir

jun 17 / 2013

José Juan Muñoz tuvo su primer contacto con un 'cashmob' en abril del pasado año 2012, en un Londres preolímpico. «Me encontré por casualidad un 'cashmob' en un pequeño supermercado; parecía una frutería, pero también tenían pan y de todo. Había mucha energía positiva, personas reunidas con el fin de comprar y ayudar a ese comercio; muchas sonrisas y mensajes de esperanza». Algo más de un año después, José Juan Muñoz puede presumir de haber organizado, mediante su plataforma Cashmob Spain y un equipo de voluntarios, más de una veintena de eventos en toda España.

Un 'cashmob' es una acción solidaria orientada a potenciar el comercio de barrio, y consiste en convocar, mediante las redes sociales, a los vecinos un día y hora concretos para que realicen sus compras en un comercio particular. Librerías, fruterías, panaderías, carnicerías o incluso tiendas de ropa, además de bares y restaurantes, han sido escenarios de 'cashmobs' en Sagunto, San Sebastián, Zaragoza, Barcelona, Alicante o Salamanca, por citar sólo algunas ciudades.

La capital del Tormes acogió en septiembre el evento más multitudinario reuniendo a más de 2.000 asistentes. Más de 350 establecimientos implicados y unos 7.200 'cashmobers' o compradores son las cifras que se manejan hasta la fecha.

Una experiencia positiva

La iniciativa suele partir de los vecinos del barrio, quienes, organizados a través de los canales sociales, y muchas veces auspiciados por plataformas locales de cashmob, votan por el establecimiento que será protagonista de la acción solidaria. «Los criterios son varios», explica José Juan Muñoz, fundador de Cashmob Spain, «como que sean pequeños comercios de barrio y de proximidad, que sean españoles, que tengan una historia y trayectoria, que hayan hecho bien las cosas…».

Tras 24 eventos registrados en el portal el balance es positivo. «En muchos de los comercios participantes se llegan a doblar las ventas y caja del día», señala Muñoz, y apunta a que la actividad generada durante el evento en redes sociales ayuda a dar a conocer el establecimiento y a situarlo en el barrio. En el último 'cashmob', celebrado el pasado 25 de mayo en San Sebastián, que contó con más de 1.200 compradores, Muñoz recuerda que una vendedora agradeció la iniciativa no sólo por la afluencia de compradores, sino porque «había conseguido unir a todos los comercios de la calle».

Según cuentan, el 'cashmob' es un invento norteamericano. Christopher Smith, un ingeniero de Buffalo, Nueva York, organizó el primero en agosto de 2011 reuniendo a más de 100 personas para comprar vino en un mercadillo local. Su intención, dijo entonces en una entrevista radiofónica, fue crear un «Groupon a la inversa, una oportunidad para los propietarios de negocios de construir relaciones a largo plazo con sus clientes».

La regla del 3

La versión española de los 'cashmobs' conserva la 'regla del 3' que ya impusiera Smith hace dos años, y que sugiere que cada invitado debe acabar el evento con tres amigos, lo cual potencia el carácter lúdico de la acción. Pero desde Cashmob Spain se añade una novedad orientada a las redes sociales: cada invitación a un 'cashmob' debe ser reenviada a tres personas más.

Pero más allá de vertiente social del encuentro, lo verdaderamente importante es la inyección de ingresos que produce en los comercios. Muchos eventos acuerdan una cantidad a gastar por persona, que suele oscilar entre los 10 y los 20 euros, pero cada vez más esta decisión queda en manos de los compradores convocados.

Iniciativas como los 'cashmobs' o los ‘cafés pendientes’, que aprovechan la difusión de las redes sociales para impulsar pequeñas acciones solidarias, están despertando gran interés en España y revelándose como alternativas cuyos efectos son, aunque limitados, reales.

Al ser preguntado por si cree que el seguimiento creciente de estos fenómenos sociales es consecuencia de la desidia del poder político, José Juan Muñoz responde que ellos defienden «el pensamiento positivo, dentro de las iniciativas activas que emprendemos en nuestra sociedad en beneficio y defensa de los pequeños comercios».

Pequeños comercios que, según Muñoz, si bien son incapaces de competir contra las numerosas ofertas de los grandes centros, todavía conservan sus rasgos originales. «La atención que los establecimientos y pequeñas tiendas nos pueden dar y el calor humano tienen un valor añadido que las grandes empresas difícilmente nos pueden ofrecer. Además, la vida, la luz, la seguridad y la alegría de nuestras calles dependen de las persianas abiertas de los comercios de barrio».

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EXTRAS

  • Página de la iniciativa 'cashmob' en su versión española Cashmob España

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