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HOMENAJE AL EXPRESIDENTE

Dos jóvenes de 23 años, los primeros en visitar la capilla ardiente de Suárez

La muerte del exjefe de Gobierno Adolfo Suárez ha reunido a las puertas del Congreso a jóvenes que no vivieron su periodo histórico y a mayores que destacaban una cuenta pendiente con uno de los mayores promotores de la Transición española

mar 24 / 2014

Era difícil de imaginar. Las dos primeras personas en la cola para visitar la capilla ardiente del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez, fallecido este domingo, han sido dos jóvenes de 23 años. Nacho González y Adrián Boullosa, licenciados en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, son firmes defensores de la figura del exmandatario y, sobre todo, del papel que jugó en la Transición española

«El consenso que consiguió entre ideologías tan diferentes no ha vuelto a verse. Eso es lo que necesita España, ese espíritu de la Transición», comenta Nacho. No han dormido en toda la noche para estar a las 5 de la mañana en la puerta del Congreso de los Diputados. Horas después, a las 12:10, abandonaban la capilla ardiente con los ojos llorosos: «Nos ha recibido el hijo [Adolfo Suárez Illana] y nos ha dado un abrazo y todo». 

Nacho y Adrián confiesan que hace un par de años tuvieron que preparar un trabajo para la Universidad sobre el golpe de Estado del 23F. Entrevistaron a muchos políticos y testigos, pero hubo uno al que no pudieron acceder, el propio Suárez, que llevaba enfermo bastantes años. Esta visita era, por tanto, «una cuenta pendiente». Ambos confiesan que si hubiesen podido hacerle una pregunta, habría sido si aún mantenía su relación de amistad con el rey Juan Carlos

Jóvenes y ancianos

A las puertas del Congreso se podían distinguir dos tipos de asistentes. Por un lado, una parte joven, reciente, que no vivió la Transición pero la conoce a través de los libros de historia. Por otro lado, un rostro más anciano, representado por quienes vivieron una dura posguerra y muestra su agradecimiento al periodo histórico que Suárez, junto a otros, protagonizó. 

Junto a Nacho y Adrián, en primera fila, esperaban cinco personas más. Durante la espera les ha dado tiempo a para ponerse un apodo: "los siete". Carmen Lozano, una de ellas, había llegado a las 6 de la mañana. A sus 77 años, cuenta que hace ya años se prometió que si Suárez moría antes que ella, iría a la capilla ardiente a verle. «Siempre le admiré. Como político y también como persona, sobre todo por cómo cuidó de su mujer», explica.

LosSieteSuarez

«El pobre al final olvidó, [en referencia al Alzheimer que el político padecía desde hace años] y quizás fue bueno, porque había muchas cosas que era mejor olvidar y se le hubiesen atragantado durante  toda su vida», dice Carmen en referencia a la muerte de su esposa y de su hija mayor, víctimas del cáncer.

Carmen, que ha superado dos infartos, se ha levantado y ha venido hasta el congreso a 'hurtadillas', sin que sus hijos lo supieran. Estos le habían advertido la noche antes, conocedores de la promesa de su madre, que no fuese porque podía ser malo para su salud estar a la intemperie y de pie durante horas.

Jesús y Marcelino, de 19 y 26 años, eran otros de los compañeros de fila. «Suárez ha sido el mejor presidente que ha tenido España», afirmaban sin titubear. Preguntados respecto al papel que el político tuvo en el régimen franquista, estos chicos, que han venido de Sevilla expresamente para visitar la capilla ardiente, destacan precisamente el espíritu conciliador del político. «Él fue capaz de dejar todo eso atrás», aseguran.

Además de "los siete", llamaba la atención un pequeño grupo de monjas que se había «escapado del convento» para poder rendir un último homenaje al que, según muchos, es el mayor mito de la Transición.

MonjasSuarez

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