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MUJERES SIN HIJOS

«El instinto maternal no existe»

Ser mujer no implica ser madre y, sin embargo, todavía hay una fuerte presión social sobre ellas respecto a la maternidad, una idea que se perpetúa a través del conocido 'instinto maternal'. Sin embargo, el deseo de ser madre (o no) no tiene una causa fisiológica conocida

ene 14 / 2014

«No, no voy a tener hijos», contesta Alicia Menéndez a las impertinentes preguntas de sus vecinas, tías, incluso amigas. Estas, sorprendidas, contraatacan con un: «¿Pero es que no te gustan los niños?» o «dentro de unos años cambiarás de opinión y sentirás la llamada». Alicia, que acaba de cumplir los 30 y trabaja como auxiliar administrativa, asegura que "no quiero tener hijos" es el nuevo "no quiero casarme", aunque opina que el segundo no produce el mismo 'desorden público' que el primero.

«Tuve pareja durante cuatro años pero hace poco más de un año decidimos romper. Él tenía muy claro que quería hijos, yo tenía muy claro que no quería. Lo respeto, pero a veces me sorprende, incluso me asusta, la capacidad de algunas personas de sentir más amor por algo que todavía es un proyecto a largo plazo en sus vidas que por algo que ya tienen, algo real». Alicia recuerda que llegó un punto en el que la llegada de un hijo se presentaba como la catarsis, el alivio tras meses de discusión. «Entendería que no pudieras tener hijos, que fueras infértil, pero no entiendo que no quieras pudiendo tenerlos», le repetía él.

'Mujer sin hijo', de Jenn Díaz

«Todavía hay una presión social muy fuerte sobre las mujeres, quienes parecen estar sometidas a una falaz ecuación: ser mujer es ser madre», apunta el psicólogo Mariano Torres. Hay una idea silenciosa que subyace en las cloacas de nuestra mente. Según Torres, «se asocian la bondad y la generosidad a aquellas mujeres que quieren ser madres, y el egoísmo, a las que rechazan la maternidad de manera tajante, como si estas últimas fuesen seres individualistas que solo se preocupan por sí mismas. Sin embargo, no nos quedamos boquiabiertos cuando un hombre dice que no quiere ser padre».

Pero ¿qué pasaría si esta presión social de la que habla el psicólogo se convirtiese en una imposición? ¿Qué ocurriría si por ley las mujeres estuviesen obligadas a procrear? Esto es lo que propone Jenn Díaz en su último libro, 'Mujer sin hijo' (Jot Down Books). La escritora plantea la siguiente distopía: un país en el que el gobierno crea un Plan de Repoblación Nacional tras una gran guerra, según el cual las mujeres deben tener hijos. Un escenario en el que hay quienes se niegan a que su útero sea usado como 'terreno de cultivo'. «La maternidad es un tema que me interesa, por no decir que me obsesiona. Tenía muchas ganas de volver a crear un mundo imaginario, como hice en mi primera novela ('Belfondo'). No sé cuándo ni cómo empezó, pero de pronto me vi escribiendo sobre una mujer que no quería tener hijos, y la quise poner contra las cuerdas», señala la autora.

Y ese personaje al que Díaz estruja y encierra entre sus páginas para enfrentarla a sí misma es Rita Albero, casada con Samuel, un hombre que ansía tener descendencia. "Si no podía tener hijos, probablemente su marido la abandonaría", se repite ella al comienzo del libro. ¿Es sustituida la identidad de ser mujer por la de ser madre? «Muchas veces se antepone el hecho de ser madre al de ser mujer. Pero eso ya va en función de cómo la madre quiera afrontarlo: pelear por cambiarlo o asumir el rol. El hijo te borra en la medida en que tú le dejes que te borre: la maternidad en sí no es mala, es cómo la concebimos desde hace décadas», matiza la escritora.

Ideología de la madre perfecta

Precisamente el argumento que expone Jenn Díaz es similar a la tesis que mantiene Elisabeth Badinter en su ensayo 'La mujer y la madre' (La esfera de los libros). Esta filósofa francesa critica la sacralización de la maternidad, la figura de la madre perfecta. "Tal y como está concebida la maternidad actualmente en nuestra sociedad, supone una nueva esclavitud para las mujeres, porque anteponen el bebé a todo", escribe Badinter. La figura de la madre perfecta (abnegada, que da el pecho, que ha parido con dolor pero sin queja) solo provoca, según la ensayista, frustraciones por ambas partes: por no ser buena madre y por no ser una mujer realizada. "La ideología de la buena madre confina a la mujer en casa, convierte la maternidad en una profesión a tiempo completo", critica.

Es el llamado 'instinto maternal' o 'reloj biológico de la maternidad' lo que confiere un carácter 'científico' al hecho de que muchas mujeres quieran ser madres. «La mujer nace con un número aproximado de óvulos, unos 400.000 (siendo un feto, tiene un millón, pero durante el desarrollo uterino pierde más de la mitad). Así, desde que una mujer nace pierde óvulos poco a poco, y hay una edad, a los 40 más o menos, en la que hay una caída importante. Cuando se alcanza la menopausia, significa que se queda sin óvulos, por lo que no puede ser madre. Eso es el reloj biológico, que no tiene relación con el hecho de que una mujer quiera o no ser madre», explica el doctor Manuel Fernández, director del IVI de Sevilla.

«Antes sí se relacionaba el período de ovulación con que la mujer estaba más receptiva para reproducirse, pero el desarrollo cultural ha modificado todo eso por completo, por lo que se determina que el deseo de ser madre (o no) no tiene una causa fisiológica conocida», añade el doctor Fernández. Asegura que por su consulta todavía pasan parejas en las que «si la mujer no puede tener hijos, esta se siente muy culpable, e incluso supone un problema para el marido». «En culturas como la gitana o la árabe, por lo que yo he podido ver, todavía hay muchos hombres que le asocian a la mujer una función eminentemente reproductora», apunta. 

El doctor José María Lailla, presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), explica que las hormonas consideradas femeninas (estrógenos y oxitocina) podrían tener relación con este asunto. «Si nos basamos en los animales, toda hembra tiene deseo de ser madre. Sin embargo, cuando se las castra, este deseo suele desaparecer. En la mujer esto no ocurre, ya que muchas siguen deseando tener hijos aun cuando han sido esterilizadas por motivos médicos». Por ello, el doctor Lailla determina que «no hay causas fisiológicas demostrables», aunque considera que «el deseo de tener hijos en las mujeres sigue siendo mayoritario».

Ser mujer no implica ser madre

La socióloga británica Catherine Hakim, autora del estudio 'Childless in Europe' (Sin hijos en Europa), defiende que «el instinto maternal no existe, es un mito para perpetuar cierta obligación moral en las mujeres para que tengan hijos», añade. Porque ¿cómo sería un mundo en el que las mujeres se negaran a tener descendencia? «No queremos llegar a ese punto, así que decimos que es algo del 'instinto maternal' para que parezca un deseo intrínseco al hecho de ser mujer. Entonces, ¿las mujeres que no quieren tener hijos sufren una anomalía?», se cuestiona la socióloga.

Ángeles Caballero, de 37 años, es periodista y tiene una hija de seis años y un hijo de tres. Afirma que «la sociedad a veces es cruel con las mujeres»: «Si no tenemos pareja somos incompletas, si no nos casamos también. Si decidimos no ser madres e incluso eres biológicamente incapaz de tenerlos te conviertes en un bicho raro. Esto a ellos no les pasa, o no tanto», cuenta. «Mi hermana no tiene hijos y nunca me ha parecido un acto de egoísmo. Puede que se arrepientan, pero conozco a mujeres y hombres que se arrepienten de haber sido padres sin meditar las consecuencias. Y eso es irreversible. Me refiero a esa maternidad que reflejan muchos medios, la maldita 'superwoman' que tanto daño nos sigue haciendo».

En su novela 'Mujer sin hijo', la escritora habla a través de la protagonista: «Rita aclara que lo que rechazan es la maternidad impuesta y no la maternidad en sí. Cuando una mujer que quiere tener un hijo lo tiene, ha vencido. Cuando una mujer que no quiere tener un hijo no lo tiene, ha vencido».

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