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EL DESAFÍO DEL BREXIT

El voto de los jóvenes, decisivo para que Reino Unido siga en la UE

La ciudadanía tiene en sus manos el futuro de Reino Unido, que afrontará este jueves una consulta vinculante y decisiva: la permanencia o la salida del país de la Unión Europea. Las últimas encuestas, aunque otorgan una ligera ventaja al 'bremain', muestran un resultado muy ajustado. Así, el electorado joven juega un papel fundamental, motivo por el que Starbucks, Tinder o Uber iniciaron campañas de movilización. Según el sondeo publicado el martes por Survey Monkey -la única empresa que acertó en las elecciones de 2015-, los jóvenes de 18 a 24 años apoyan en masa (71%) esta opción. Su voto podría marcar la diferencia a favor de la continuidad dentro de los 28 países miembros.

jun 22 / 2016

Kieran Richards tiene 22 años y trabaja como ingeniero de sistemas en una empresa de Bristol. Él es uno de los millones de jóvenes que están llamados a las urnas este jueves en un referéndum (el del brexit) que será decisivo para el futuro del Reino Unido, y que determinará su salida o permanencia de la Unión Europea. "Me preocupa la incertidumbre que puede darse si gana el sí", asegura mientras explica con contundencia su voto: "seguir en Europa al 100%". 

Es joven, universitario, de una ciudad grande y de clase media. Su perfil encaja a la perfección con el del votante europeísta, en su mayoría personas que han vivido en un ambiente globalizado y urbanita. En este sentido, la encuesta de Survey Monkey subraya esta idea y evidencia un apoyo abrumador al bremain (permanencia) por parte de las franjas de menor edad. En concreto, del 71% de los jóvenes de 18 a 24 años, mientras el brexit encuentra su bastión en los que superan la frontera de los 60 (solo el 38% defiende la continuidad en la UE).

"La mayoría de las personas que votará en contra son mayores, de clase trabajadora y viven en el norte y este de Inglaterra", explica el periodista de The Independent Jack Pitt (28 años). "No están conformes con el camino que está tomando el país en términos de inmigración y piensan que abandonar la UE puede frenarlo". Una idea que, a su juicio, alimenta la brecha generacional y la división cultural del Reino Unido.

Con los resultados tremendamente ajustados a un día de la celebración de la consulta (la última encuesta de YouGov para el Sunday Times y otra de The Telegraph señalan una ligera subida de la permanencia a pesar de que hasta hace poco el brexit iba en cabeza), los partidos han centrado sus últimas semanas de campaña en los estudiantes, ya que sus votos podrían ser decisivos para inclinar la balanza. ¿El problema? Que la "generación EasyJet", como la ha denominado el secretario de Estado en el Ministerio de Educación Sam Gyimah, no acude en masa a las urnas, como sí hace la de sus abuelos.

"En las últimas elecciones sólo el 45% de los jóvenes fue a votar", comenta a este medio Miguel Ángel Benedicto, Secretario General del Movimiento Europeo y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea. Una cifra igual de preocupante a la del referéndum escocés de 2014: "sólo uno de cada dos se movilizó", a pesar de que la calle parecía tomada por estudiantes.

Movilizaciones de Tinder, Uber, Starbucks... y del Glastonbury

Las reformas de la ley electoral que ha introducido el Gobierno de Cameron ponen trabas en el proceso de registro, lo que tampoco facilita que acudan a las urnas. El día 4 de junio, tres días antes de que el plazo expirara, 6 millones de personas aún no habían iniciado los trámites. Un millón, en concreto, eran menores de 25. Así, Bite the Ballot, una organización benéfica independiente que alienta a los jóvenes a votar, se unió a Starbucks, Uber y Tinder con un único objetivo en mente: hacer un llamamiento y aumentar así la participación. Este acuerdo de colaboración se traduce en estrategias diferentes.

Si bien a los usuarios de Uber les salta una publicidad que insta a registrarse mientras esperan su taxi, Tinder pone a prueba los conocimientos de sus internautas con un concurso ('Realidad o ficción') sobre las relaciones que mantiene Gran Bretaña con la Unión Europea. Lo mismo ha sucedido estas últimas semanas con Starbucks, con mensajes colocados estratégicamente en los vasos de café.

El festival Glastonbury, referente del panorama musical actual, fue uno de los primeros en llevar a cabo una iniciativa similar al pedir el voto por correo al tiempo que se adquiría la entrada por internet. Precisamente porque se celebra del 22 al 26 de junio, coincidiendo con la celebración del brexit.

Esta cita musical, que lleva celebrándose en esas fechas desde la década de los noventa -por lo que se cree que hay motivos electorales de fondo-, preocupa a los partidarios de la permanencia, ya que 200.000 jóvenes se desplazarán hasta Pilton (Reino Unido) para disfrutar de Muse, Adele o Coldplay. Sólo si han votado previamente por correo podrán manifestar su opinión en las urnas. De lo contrario, serán 200.000 votos perdidos.

A lo largo de los últimos meses también han surgido medio centenar de campañas que predican sus consignas en los principales campus universitarios. Es el caso de Students 4 Europe (Estudiantes por Europa), que pide proteger el "Erasmus" y las "oportunidades laborales": "Necesitamos tu apoyo para quedarnos en la UE", aseguran, en lo que ellos definen como la votación "más importante" de su generación.

Pero también hay voces jóvenes que se manifiestan en contra, como Students for Britain (Estudiantes por Gran Bretaña) o Young Eurosceptics (Jóvenes Euroescépticos), que piden el voto por el brexit preocupados por la inmigración y el servicio sanitario. "Permanecer en la UE significa continuar derrochando 350 millones de libras a la semana en vez de invertirlos en nuestras prioridades, como una mejor educación o investigación científica". Es más seguro votar por la salida, continúan, para "recuperar el control de nuevo y terminar con la supremacía de la UE".

La inmigración centra los discursos por el 'brexit'

Partidos como UKIP abandonaron los argumentos económicos y centraron su atención en la identidad nacional o la soberanía para captar votantes. Pero su baza maestra ha sido la inmigración, que ha monopolizado el discurso de los partidarios al brexit, hasta el punto de que algunos periódicos de tirada nacional han dedicado sus portadas únicamente a este tema.

En este sentido, el periodista Jack Pitt asegura los políticos están explotando el "sentimiento anti-inmigración" que ha llevado a los jóvenes a estar "cabreados" con sus líderes. "Michael Gove, Boris Johnson y Nigel Farage han dicho que Turquía se va a unir a la Unión Europea (lo que no es cierto) para asustar a la gente", explica.

Una idea que apoya Adam Steiner, londinense de 29 años: "Yo voy a votar por el remain porque el nacionalismo está desfasado y porque creo en el espíritu de la Unión Europea, y con la salida, el Reino Unido está en riesgo de aislamiento". Su familia, sin embargo, votará a favor del brexit "por los inmigrantes y la inestabilidad del NHS (Sistema Nacional de Salud)". A su juicio, "difundir un clima de miedo y odio hacia la inmigración y la crisis de los refugiados" difiere del verdadero propósito del referéndum y refleja la "ignorancia" que se da en algunos sectores de la población.

Por esto mismo James, escocés de 19 años y universitario de Historia en Exeter, no va a votar. Más concretamente, por las "mentiras de unos y otros". "Los partidarios de marcharse dicen que el país va a terminar desbordado por los inmigrantes y los refugiados, y no es cierto, y los que desean continuar en la UE dicen que la economía se colapsará y que se devaluará la libra, otro engaño más".

Pérdida de derechos y oportunidades laborales

Siguiendo el hilo de los pensamientos de James -que prefiere un Reino Unido con las concesiones de Suiza o Noruega-, lo cierto es que las consecuencias políticaseconómicas, que ya desgranó 20minutos, siguen en el aire. Aunque lo que tiene claro la inmensa mayoría es que la salida del Eurogrupo implica una pérdida de oportunidades laborales y de derechos como ciudadano europeo.

"Tenemos acceso al mercado único y a la asistencia sanitaria gratuita en la mayoría de los países", argumenta Kieran Richards, de 22 años. Eso, unido a las limitaciones que pueden encontrar en un futuro si viajan fuera de sus fronteras son, para ellos, cuestiones prioritarias. "Ahora puedo viajar libremente por Europa. Añadir barreras a eso me preocupa".    

Un argumento que secunda Becky Graham, de 28 años y trabajadora social en Londres: "Apartarnos de un colectivo como éste limitaría nuestro acceso a recursos y oportunidades. Somos una generación que ha crecido explorando culturas, con la libertad para viajar libremente. La idea de cerrarle las puertas a nuestros vecinos me parece ridícula".  

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