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MODERNA DE PUEBLO

Manual del capullo moderno

La ilustradora Raquel Córcoles publica su segundo cómic, 'Los capullos no regalan flores', sobre los modernos sí, pero en concreto, sobre los tíos capullos y hipsters

mar 23 / 2013

Atención, si no eres un moderno, este texto contiene spoilers. 

Gafapastas, culturetas, hipsters… Sentarse en un banco del madrileño barrio de Malasaña y adivinar quiénes son modernos nativos y quiénes modernos de pueblo podría ser un juego muy entretenido. Gafas Ray-Ban Wayfarer (ahora también valen las Clubmaster), parcas o chupas de cuero, zapatos Oxford, shorts, pitillos, barba o labios Russian Red son algunos de sus elementos básicos. 

Pero tras ese atrezzo de manual y un aire entre melancólico y mirada de ‘acabo-de-perder-el-autobús’ hay algo clave: ir de digno o no. Así lo explica Raquel Córcoles (Reus, 1986), conocida por su melena rubia y su sobrenombre ‘Moderna de Pueblo’. «El ‘totally modern’ va de digno por la vida, el otro no. Yo por ejemplo soy de las que en una cita se bebe un Gin Tonic en plan ‘qué-guay-soy’ y calcula mal y se lo tira encima. O de las que se engancha la camiseta en el pomo de la puerta. Yo sé cómo reaccionar: sonrisita y algo gracioso. Pero el que va de digno y se tropieza… ¿Qué hace? Dios mío, drama total». 

La Carrie Bradshaw malasañera

Con esta sinceridad inocente e irónica, esta publicista e ilustradora acaba de publicar su segundo libro, ‘Los capullos no regalan flores’. Si el primero (‘Soy de pueblo’) era una guía básica para desenmascarar a los amantes del postureo, éste lo es para hacerlo con los capullos. 

Una perspectiva al estilo Carrie Bradshaw pero a lo malasañera y de pueblo. Y con una diferencia básica con la protagonista de ‘Sexo en nueva York’: «Es poco realista. Ella cuando está mal se va como super digna por la calle a pasear. Y no. Cuando estás mal te cae un moco». 

Eso sí, entre ambos libros hay un nexo común. Los dos son un fiel retrato de lo que se podría denominar ‘Generación  M’. Con M de Modernos. Y dentro de ella, el prototipo ‘tíos capullos’, que, por si no lo sabíais, hay muchos y muy variados: ‘Capullo pinocho’ (le crece cuando te engaña), ‘Capullo joker’ (te ha tocado el gracioso), ‘Capullo paso de cebra’ (te topas con él y cambias de acera) o ‘Capullo trimestral’, que ha sufrido un rechazo amoroso y no quiere estar solo ni en pareja, además de escribir sus pensamientos más profundos en una Moleskine para subirlos a su blog creyéndose todo un Bukowski contemporáneo. 

Relato autobiográfico 

Que nadie piense mal, no es un alegato contra los hombres. «Yo espero que los chicos también lo lean y se sientan identificados. Aunque sea para decir: '¡Anda, yo soy ese capullo!'», explica. Se trata de un relato autobiográfico de una pueblerina que se muda a la ‘big city’. 

Una ciudad, en este caso Madrid, donde los calimochos han sido sustituidos por una copa de vino, las magdalenas de toda la vida por ‘muffins’ y los tíos que te daban coba en la discoteca por tíos que te llevan a un gastrobar y te preguntan si percibes las afrutadas notas del vino. Cambio drástico, que no dramático. 

El 'moderneo' es un movimiento en peligro de ‘mainstreamización’ (acción y efecto de hacerse ‘mainstream’). Y claro, cuando algo se vuelve popular, sus adeptos huyen de ello y evoluciona hacia otra especie más ‘indie’. Por ello, entre tanta fauna ‘cooltureta’, ‘Moderna de Pueblo’ se propone encontrar a alguien auténtico. Y lo consigue, aunque tras muchos fracasos. «Todo el cómic es muy sincero, no me importa dejarme mal. Mis hermanas me decían ‘no pongas eso de que te deprimes’, pero es que es lo importante, todos lo pasamos mal», admite Raquel. 

El 'pueblerino moderno'

Pero, ¿qué pasa con la moderna cuando vuelve al pueblo? ¿Qué incluye en su equipaje de dos años para dos días de estancia? ¿Abandona su abrigo de leopardo de estrella de rock y lo cambia por un simple chaquetón? «La verdad es que hay cosas que llevo en Madrid que no me pondría en Reus. Por eso admiro tanto al ‘pueblerino moderno’, ese que se pone lo que le da la gana sin importarle lo que piensen los demás. Me parecen muy valientes», explica la ilustradora. 

También hay quienes le aseguran que no entienden el libro: «Mi abuela y mi madre me dicen que les ha encantado, pero que hay muchas cosas que no pillan. Yo creo que a veces no me dicen todo lo que piensan», comenta. Aunque lo que sí es cierto es que su abuela tiene la colección de fotos de nietos en una mesa y junto a ella, el cómic, de pie. «Sí, como si fuese una cara más», bromea. 

El cómic es, en definitiva, un relato tras otro de situaciones tan hilarantes como la de agregar grupos ‘cool’ a tu Facebook que nunca has escuchado para impresionar al ‘moderni’ de turno. Luego pasa lo que pasa. Que el Spotify te delata: ‘Moderna de Pueblo ha escuchado Rihanna’. 

Por si os habéis quedado con ganas de más, aquí podéis ver este vídeo resumen con todas las clases de 'capullos'. 


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